El P. Juan Pablo Álvarez ha entregado su vida a la proclamación del Evangelio en la Misión de Corea y a la formación de jóvenes mexicanos con vocación sacerdotal misionera.

vida_julio_3

El P. Juan Pablo Álvarez Cornejo, MG, nació en la ciudad de Calera, Zac., el 25 de mayo de 1935. Inició sus estudios de educación básica en Tlaltenango, Zac., y los continuó en Temascalcingo, al tiempo que comenzó su preparación sacerdotal.

El P. Juan Pablo ha comentado que desde temprana edad tenía interés por la vida sacerdotal y deseaba ingresar al Seminario de Zacatecas, pero por diversas razones su familia se mudó a la ciudad de México, donde tuvo oportunidad de integrarse a las actividades vocacionales que Misioneros de Guadalupe realizaba en aquella época, gracias a lo cual ingresó al Seminario de Misiones en 1950.

Recibió la ordenación sacerdotal en el Seminario de Misiones, el 15 de agosto de 1964, por imposición de manos de Mons. Alonso Manuel Escalante y Escalante, Superior General del Instituto.

En su ministerio se ha dedicado principalmente al trabajo en Misiones y a la formación de los jóvenes aspirantes al sacerdocio misionero. Su primer nombramiento fue para colaborar en el Seminario Menor, donde trabajó durante dos años. En 1966 fue enviado por primera vez a la Misión de Corea, donde permaneció hasta 1978. Entre 1978 y 1981 volvió a colaborar en la preparación de nuestros seminaristas, primero, en el Seminario Menor y, posteriormente, como encargado del Curso de Espiritualidad y Pastoral (Cespa). De 1981 a 1991 pasó un segundo periodo de trabajo en la Misión de Corea, donde realizó primordialmente trabajo parroquial y llegó a ser Segundo Consejero de la Misión. Volvió a la patria para, a partir de 1991, laborar en el Curso Introductorio al Seminario de Misiones (Cisemi); en 1999, fue nombrado de nueva cuenta al Seminario Menor. En el año 2006 fue enviado de nueva cuenta a la Misión de Corea, donde hasta a fecha comparte el Evangelio con los no cristianos de aquel país de Asia.

El P. Juan Pablo ha comentado que todos los cargos para los cuales ha sido nombrado han sido satisfactorios, pero sin duda el trabajo en las Misiones es el que más le ha gustado, pues le ha servido para la realización plena del ideal sacerdotal y de su vocación misionera.

También ha comentado que en Corea le ha tocado colaborar en parroquias de ciudad y de campo, y que estas últimas han sido las más difíciles: “En cada parroquia donde he estado, he tratado de trabajar de acuerdo a lo establecido por la diócesis en cuanto a proyectos de pastoral. La gente en general es buena, generosa, aunque ya en los tiempos actuales algunas personas dejan de venir a la Iglesia. El problema en Corea es la juventud y las familias: se han vuelto materialistas”.

El día 15 del próximo mes el P. Juan Pablo cumple 50 años de esmerado trabajo en favor de la salvación de los no cristianos. Esperamos que Dios continúe dándole la fuerza necesaria para afrontar los retos que implica el sacerdocio misionero en los diversos ámbitos donde se colabora. ¡Muchas felicidades, P. Juan Pablo!