Estimados Misioneros de Guadalupe:

Me da mucho gusto saludarlos. Mi nombre es Ana Alejandra y soy bienhechora gracias a mi suegra, la señora Adalberta R. C., quien también fue Madrina de ustedes durante muchos años.

Mi suegra partió a la casa de Dios a la edad de 80 años, el día 15 de agosto de 2012. El que falleciera en la solemnidad de la Asunción de la Santísma Virgen María fue como una bendición más para ella.

Doña Berta (como le decían), desde que era una niña, perteneció a la Iglesia católica gracias a su papá, quien le inculcó la fe y el amor a Dios y a nuestra Virgen María. Fue una hija, mamá, abuelita y suegra muy querida hasta los últimos días de su vida, pues siempre aguardó con fe la misericordia de Dios.

Ella perteneció a la Legión de María; durante muchos años también formó parte de la Acción Católica; hacía oración por todos y no había día que no rezara el Rosario.

Desde que sus hijos eran niños les enseñó con su ejemplo a servir y amar a Dios. Su ausencia nos ha dejado un gran dolor, pero también sabemos que ya no está sufriendo dolencias y que está feliz al lado de nuestro Padre Dios.

Que el Señor los cuide y los bendiga siempre donde quiera que se encuentren.

 

Ana Alejandra

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