José Monroy P., MG

 El Padre José Monroy nos ofrece una semblanza sucinta y una reflexión acerca de una parroquia donde ejerce su ministerio.

 La parroquia donde ahora trabajo se llama Hanamaki, nombre compuesto por dos caracteres: ‘hana’ (花), que significa flor o flores, y ‘maki’ (巻), cuyo significado es: algo envuelto, algo hecho rollo. ¿Cuál sería la traducción al español? Lo dejo en las manos de mis amables lectores.

 

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Aunque tengo el nombramiento de párroco en este lugar, no le puedo dar la atención que se debe, porque al mismo tiempo tengo que cooperar con Misas diarias, Misas dominicales y diversas actividades en otro distrito llamado Yotsuya. Bien dice nuestro dicho popular: “No se puede repicar y andar en la procesión”. Aplicado a mi caso, ni puedo hacer mucho allá, ni tampoco gran cosa aquí.

Además, la distancia entre el lugar donde vivo y la parroquia es de unos 37 kilómetros; aunque no se trata de una gran distancia, toma más o menos una hora para llegar, ya que se transita por una carretera con bastante tráfico que exige más tiempo en los días de nieve. Los viernes y los domingos son los días que me dedico más a este lugar.

Al indagar un poco sobre este lugar, encontré que fue una parroquia floreciente hace algunos años y que —de seguro por ciertos descuidos de parte de sacerdotes y fieles— ha llegado a reducirse de tal forma que la asistencia a la Misa dominical llega a 20 personas a lo máximo, en los domingos de mucha asistencia. Consultando sobre el número de fieles en lista, me cuentan que son unos 90 que más o menos siguen activos y se relacionan con la Iglesia. En esta lista no se toma en cuenta a los que con certeza se han alejado de la Iglesia.

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¿Por qué se dan situaciones como esta? Por la falta de trabajadores para la mies. Año con año escasean más los misioneros, y los sacerdotes diocesanos no aumentan. Jesús nos ha aconsejado que roguemos al Señor para que envié trabajadores a recoger la cosecha, que es abundante (Mt 9 37-38). Pero creo que no hemos aprendido ni seguido tan sabio consejo, porque si lo hubiéramos hecho no estaríamos en las dificultades en que ahora nos encontramos. En la actualidad los jóvenes se dejan llevar por ilusiones que les producen provecho inmediato y, por supuesto, ya no quieren aventurarse por algo que les exigirá muchos sacrificios y pocas ganancias de este mundo. Hay, pues, que rogar y rogar con insistencia, y ser lo suficientemente generosos, sobretodo aquellos que se sientan llamados, para entregarse al servicio apostólico en provecho de los hermanos más necesitados, como son lo que no tienen fe.

¡Quiera el Señor que muy pronto se remedie esta situación y haya quien pueda dedicarse más de lleno a parroquias como la de Hanamaki, que tiene mucha necesidad!

Voluntariado Minami San Riku

Los invito a rezar más por el aumento de vocaciones misioneras. Estoy seguro de que, si seguimos el consejo de Jesús, pronto tendremos más trabajadores y más personas se acercarán a Cristo, que es lo único que vale la pena en esta vida. Repitamos con frecuencia la siguiente oración:

Oh, Jesús, pastor eterno de las almas, dígnate mirar con ojos de misericordia a esta porción de tu grey amada. Señor, gemimos en la orfandad, danos vocaciones, danos sacerdotes y misioneros santos. Te lo pedimos por la Inmaculada Virgen María de Guadalupe, tu dulce y santa madre. Oh, Jesús, danos sacerdotes según tu corazón.