P. Ricardo Gómez F., MG

El P. Ricardo Gómez comparte su recuerdo de una experiencia significativa que vivió en Kainuk, Kenia.

2014, agosto, nuestros artículos, P. Ricardo Gómez

En las casas que tenemos en nuestras Misiones, los Misioneros de Guadalupe siempre tratamos de tener una capilla, un lugar para realizar nuestras oraciones personales y comunitarias. Por eso, desde el momento en que llegué a vivir a Turkana soñé con tener ese rinconcito, una pequeña capilla donde poder rezar y pasar momentos de tranquilidad junto con Dios. Sin embargo, la casa era muy pequeña y, de hecho, sólo contábamos con dos cuartos para los Padres, una pequeña oficina y otro cuarto que destinábamos para los huéspedes que llegaban a la Misión. Así es que me salía todas las noches a contemplar las estrellas y a platicar con Dios sobre el trabajo realizado, la realidad de la gente con la que vivíamos y los planes para el futuro.

Un año después, con la ayuda del P. Juan José Á. Luna E., Superior General, construimos otros dos cuartos. Entonces pensé que era el momento de implementar esa pequeña capilla, pero de inmediato tuvimos la dicha de tener un diácono y una misionera laica viviendo con nosotros en Kainuk, por lo cual el plan de la pequeña capilla tuvo que posponerse.

A lo largo de aquel año terminamos la construcción del nuevo templo de Kainuk. Se trata de un templo octagonal, con una pequeña cúpula en el centro y una cruz en lo alto de dicha cúpula. Otro de mis sueños era iluminar esa cruz, para que la presencia de Cristo fuera clara en ese pequeño pueblo, donde todavía la Iglesia católica es minoría. El constructor abandonó la obra antes de terminar, así es que apenas logramos terminar con lo más importante de la edificación antes de bendecir el templo, en diciembre de 2007.

Posteriormente llegó el tiempo de poner la instalación eléctrica en el nuevo templo, pero por la premura de conectarnos antes de que la compañía eléctrica terminara el proyecto de electrificación rural en el pueblo, no podíamos diseñar con calma la instalación de la cruz y ese sueño también tuvo que seguir sin realizarse.

Cuando íbamos a Nairobi debido a las reuniones de la comunidad, seguíamos buscando la manera de realizar el proyecto de iluminar la cruz del templo. Un día encontramos un pequeño sistema solar de iluminación automática y pensamos que aquello podría darnos la respuesta a lo que estábamos buscando. Compramos el artefacto y, llegando a Turkana, nos dimos a la tarea de diseñarle una base y calcular cómo tendría que quedar instalado en esa torre de más de 10 metros de altura, pues la inclinación del techo no nos permitía trabarlo en esa altura y teníamos que llevar todo listo para únicamente colocarlo.

2014, agosto, nuestros artículos, P. Ricardo Gómez

Una tarde, después de que bajó la fuerza del sol del desierto, con escalera, cuerdas, el equipo y firme decisión, el P. Roberto Villalobos V., entonces misionero asociado a MG, y yo nos subimos a la cúpula, amarrados por la cintura y sosteniéndonos de la cruz. Pintamos la cruz y colocamos el sistema solar enfocando el reflector hacia la mitad de la cruz.

Esa noche, al salir a hacer mi meditación, me sorprendió ver la cruz perfectamente iluminada, flotando sobre la oscuridad de la noche. Le di las gracias a Dios por permitirnos realizar ese sueño y le pedí que esa cruz fuera un signo que invitara a mucha gente del pueblo a conocerlo, amarlo y seguirlo. También pensé que lo hecho aquel día era, al mismo tiempo, la realización de esa capilla de oración que estaba pensando. Ahora tenía una “capilla cósmica”, con una cruz fosforescente, el cielo estrellado como techo, los árboles y los animales en adoración perpetua; ¡tenía la mejor capilla que pudiera haber imaginado!

2014, agosto, nuestros artículos, P. Ricardo Gómez

Aparte de compartir esta experiencia quiero agradecer a ustedes, familiares y bienhechores que nos apoyan para realizar estos sueños, pues nos ayudan a que la presencia de Cristo vivo sea más evidente entre esta gente que todavía no lo conoce. ¡Ayúdennos con sus oraciones para que esta linda gente llegue pronto a conocer a Jesús, amarlo y seguirlo en su vida diaria! ¡Que Dios los bendiga!