Tercera parte

2014, agosto, sacramentos, bautismo

¿Por qué se bautiza a los niños? ¿Por qué no esperar a que sean adultos?

Esta es una pregunta que muchas veces nos hacen los hermanos que se han separado de nuestra Iglesia: “¿Por qué ustedes los católicos bautizan a los niños, si a Cristo lo bautizaron cuando tenía 30 años?”. Es, evidentemente, una pregunta mal planteada y con el fin de confundirnos. ¡Hay que entender bien la Sagrada Escritura!

En primer lugar: no únicamente los católicos bautizamos a los niños; también lo hace la mayoría de las demás iglesias cristianas: anglicanos, ortodoxos, coptos y algunos protestantes. Es decir, aproximadamente 90% de las iglesias cristianas. Solamente los protestantes fundamentalistas (o sea, una minoría) sólo bautizan a los adultos.

En segundo lugar: Cristo Jesús recibió el bautismo de Juan (signo de penitencia) cuando tenía 30 años aproximadamente, acorde únicamente con el Evangelio de san Lucas (3, 23). Pero más allá de la edad exacta, lo que Lucas nos quiso decir es que Jesús ya era considerado adulto, persona madura y responsable.

Sin embargo, debemos tener en cuenta que el término año no equivalía al mismo número de días que tiene nuestro año actualmente (365 días y un cuarto). Por aquel entonces no se usaba el año solar; cada país o región tenía su propio año, con diferente número de días. Se dice que en algunas partes (sobretodo del norte de Egipto y en la antigua Mesopotamia) el año se medía por los ciclos de sembradío:  desde que empezaba la siembra hasta la cosecha; en otros lugares se seguían los ciclos lunares, etc. Así que es muy difícil saber la edad exacta de Jesús cuando comenzó a predicar; si convirtiéramos esos 30 años a nuestros años actuales (ciclo solar), en nada cambia la Historia de la Salvación si Jesús tenía 20, 25 o 30 años de edad.

2014, agosto, sacramentos, bautismo

En tercer lugar: si recordamos que el Bautismo es un sacramento o signo sensible que nos hace miembros del Pueblo de Dios (la Iglesia), debemos de tomar en cuenta que Jesús recibió el signo de la Antigua Alianza (la circuncisión), según el cual entró a pertenecer al Pueblo de Dios (Israel), ¡cuando apenas tenía ocho días de nacido![1]

Y en cuarto lugar: Jesús mismo les dijo a los apóstoles: “Dejen que los niños se acerquen a mí y no se lo impidan” (Mt 19, 13-15). Ya antes, había afirmado la importancia de los niños (Mt 18, 1-6). Si Jesús mismo llama a la fe a los niños, ¿quiénes somos nosotros para impedirlo?

Hemos dicho que la fe de los papás y los padrinos garantiza la fe de los niños que son bautizados, de la misma manera que la nacionalidad de los papás garantiza la nacionalidad de los hijos. Cuando nace un bebé hay que presentarlo en el Registro Civil para que tenga ciudadanía. Sería un ignorante y un necio quien dijera: “¿Para qué registrar al bebé? ¡Mejor dejemos a que sea adulto para que él mismo se registre!”. ¡¡¡Esto no lo diría una persona en su sano juicio!!!

[1] Ver el Evangelio de san Lucas, capítulo 2, versículo 21.