Queridos Misioneros de Guadalupe:

Mi nombre es Sara E. S., y escribo para compartir brevemente, con ustedes y con otros bienhechores y lectores de la revista Almas, mi experiencia como Madrina.

Hace 17 años comencé a dar mi donativo para apoyarlos en su trabajo de evangelización. ¡Unirme a la Misión que realizan cambió mi vida! No recuerdo cómo fue que llegué a saber de ustedes, pero sí tengo muy presente que ocurrió después de que mi mamá falleciera.

Para mí es una gran satisfacción poder ayudar a los Padres mg en su gran Misión. Mes tras mes espero con ansia la llegada del Promotor Misionero. No sé leer muy bien y hago un gran esfuerzo para poder leer lo que publican en la revista Almas.

Me gustaría mucho que hubieran muchas más personas que fueran bendecidas con la dicha en encontrar en su camino una luz que los guíe. También deseo de todo corazón que Misioneros de Guadalupe pueda cambiar la vida más católicos mexicanos, como ocurrió conmigo.

¡Les envío mis mejores deseos y un agradecimiento infinito!

2014, octubre, bienhechores