P. Oscar M. Romero B., MG

Queridos Padrinos y Madrinas:

Escribo de parte de los Padres Misioneros de Guadalupe que estamos en la Prelatura de Itacoatiaria, en el Amazonas brasileño. Queremos agradecerles su gran generosidad al otorgarnos una nueva embarcación para nuestra Parroquia de Urucurituba, la cual sin duda nos ayudará mucho en nuestra labor misionera.

2014, octubre, bienhechores

Sabemos que lo anterior se logró gracias a la favorable respuesta que encontró entre ustedes la campaña de Bono de cooperación promocionada por nuestros hermanos encargados de la atención a bienhechores en nuestro país.

Entre las actividades que realizamos en la Misión de Brasil se cuentan: llevar la Palabra de Dios; celebrar la Eucaristía; dar formación a catequistas y Ministros Extraordinarios de la Comunión; apoyar y acompañar a los pueblos en sus muchas y grandes necesidades… Todo este trabajo es como celebrar una Misa que vale por dos, debido al esfuerzo y al tiempo que se requiere por parte de los misioneros para llegar hasta las comunidades más lejanas de nuestra parroquia. En cuanto al tiempo, ya que con la actual lancha invertimos cuatro o hasta cinco horas de viaje para llegar a cada una de las comunidades. En cuanto al esfuerzo, porque el viajar por el río Amazonas conlleva dificultades y riesgos debido a las lluvias continuas, los vientos persistentes y el oleaje fuerte.

En la actualidad contamos con una pequeña lancha para llevar cuatro o cinco personas. Con la nueva embarcación se mejorará notablemente la eficacia de nuestro trabajo evangelizador, ya que disminuirá considerablemente el tiempo de nuestros traslados, se reducirá el costo de los viajes (ya que el equipo es nuevo), viajaremos con una mayor seguridad y se podrán trasladar hasta unas dieciocho personas del equipo misionero.

Queremos hacer realidad el mandato de nuestro Señor: ir por todo el mundo, por cada uno de los pueblos, por todos los rincones y anunciar el Evangelio (cfr. Mt 28, 19). Y ustedes, estimados Padrinos y Madrinas, son nuestros acompañantes en esta maravillosa tarea de anunciar el Evangelio en todas partes. Por eso tengan la seguridad de que en cada viaje misionero ustedes nos acompañarán, ya que los vamos a tener muy presentes; de forma muy especial, también los recordaremos día con día en nuestra oración.

Sin su valiosa ayuda creo que la Misión no sería posible. Por eso únicamente podemos decirles ¡Muito obrigado!, es decir: ¡Muchas gracias! Agradecemos de corazón todo su apoyo, su cariño y la oración que sabemos realizan por todos sus ahijados.

A todos los Padres Misioneros de Guadalupe y sus equipos de trabajo, que también hicieron realidad este proyecto, también manifestamos nuestro agradecimiento; cuentan con nuestra oración por el interés y el apoyo que nos mostraron.

¡Que Jesucristo, nuestro Señor, Misionero del Padre, los bendiga a todos!

2014, octubre, bienhechores