P. Miguel Á. González A., MG

El P. Miguel Ángel González comparte brevemente una experiencia animación misionera.

2014, noviembre, Animación misionera en Villahermosa, P. Miguel Á. González A., MG

Queridos lectores y bienhechores, en esta ocasión les comparto la novedad de un lugar especial en donde se realizó una animación misionera, se trata del reclusorio de Villahermosa.

Teniendo presente el plan de trabajo del Departamento de Animación Misionera de nuestro Instituto, en el que se considera abrirse o dirigirse a otros ambientes fuera de las parroquias, que son los lugares tradicionales, me propuse presentar un proyecto de animación misionera al capellán del reclusorio, quien recibió con agrado esta iniciativa.

A pesar de tener un calendario de actividades muy ajustado, tanto por parte del capellán como por parte mía, sobre todo debido a los preparativos concernientes a la Semana Santa que ya se acercaba, en poco tiempo se logró preparar la actividad con mucha alegría y mucho entusiasmo por parte de los internos, quienes después expresaron lo necesario y conveniente que resultaba una actividad misionera en aquel lugar, pues desde tiempo antes esperaban algo así .

Las actividades de la animación misionera se adaptaron según las limitaciones del lugar. Por ejemplo, en la intención de la Misa del lunes, que es para bendecir a las familias, se tuvo la Misa por la evangelización de los pueblos, y el viernes, en lugar de la renovación de promesas matrimoniales, se tuvo la oportunidad de compartir experiencias misioneras. La animación misionera fue programada para la semana de Pascua con la intención de empalmar el cierre de Semana Santa con el inicio de la animación. Sin embargo, por razones de salud de mi parte tuvimos que postergar todo hasta el mes de mayo.

En esta ocasión participamos solamente el capellán, P. Baltazar Rodríguez Oropesa, y un servidor. Se organizaron cinco centros correspondientes a cada continente, para de esta forma dar oportunidad a participar en igual número a las diferentes áreas del reclusorio: patio general, mujeres, nuevo ingreso, máxima seguridad y Almoloya.

El día jueves cayó una fuerte tormenta que afectó los patios, por lo que los internos, muy atentos a la persona del misionero, me recibieron con un par de botas de hule para poder caminar y llegar hasta sus lugares de reunión. Fue una pena que en el área de máxima seguridad, por ser muy reducido el espacio y estar en la parte más baja, no pudiéramos realizar ninguna actividad. En el resto de las áreas los internos que estaban a cargo de las diferentes actividades mostraron su alegría porque un sacerdote los había visitado a pesar de las inclemencias del tiempo.

El domingo se tuvo la clausura a nivel general en el patio y asistieron internos de las otras áreas con el respectivo permiso de las autoridades.

¡Agradezco infinitamente a Dios, nuestro Señor, y a Santa María de Guadalupe  por los beneficios recibidos en esta ocasión!