P. Miguel Ángel González Aldaco, MG

El domingo 25 de mayo del año pasado se clausuró una Semana de Animación Misionera; un evento histórico, pues se realizó por primera vez en la ciudad de Mérida, Yucatán. De igual manera, también por vez primera estuvo presente el equipo del Club de Niños MG, quienes arribaron desde la ciudad de México.

La participación de la Dirección de Promoción de nuestro Instituto fue mayoritaria, no sólo por lo mencionado arriba, sino porque estuvimos presentes los cuatro Padres que integramos el Departamento de Animación Misionera; el P. José Navarro Gonzalez, MG, Director de la revista Almas; y el P. Marco Antonio Navarro Loreto, MG, Encargado del Club de Niños, y sus colaboradores: Ezequiel Rodríguez, Diana Reyes y Jorge Mariscal.

Durante la etapa de preparación o premisión hubo mucha preocupación de mi parte al tener poca asistencia por parte de quienes colaborarían en esta actividad, pero al día siguiente, al continuar la reunión, hubo una mejor respuesta.

P. Miguel Ángel González A., MG, celebrando una Misa

De parte de la parroquia, a la vez que mucha expectativa, también había muchas dudas y temor (por no decir miedo) al compromiso; es una reacción normal que se den estos sentimientos, sobre todo al comprender la magnitud y la importancia de esta actividad, pero afortunadamente se supera todo una vez que inicia la semana. Hubo factores que facilitaron bastante la organización. Por ejemplo, el hecho de que la Parroquia Santo Niño de Atocha tiene cinco centros pastorales, los cuales tienen como centro de reunión una casa particular. Así mismo, el equipo parroquial de animación pastoral (EPAP) también fue decisivo para apoyar e impulsar esta actividad.

Queda corto este espacio para compartir las diferentes experiencias y testimonios que se vivieron en esos días, pero cabe resaltar que en esta ocasión se lograron las metas de Misioneros de Guadalupe, que son animar al Pueblo de Dios y alimentar el aprecio, el amor y el apoyo a las Misiones. De igual manera, la Semana de Animación Misionera sirvió a la parroquia para dar impulso a los centros pastorales.

Debo resaltar también la colaboración de nuestros Promotores Misioneros en Mérida, pues mediante ellos se entregaron mil cartas de invitación para nuestros Padrinos y Madrinas, a través de las cuales les notificamos que se llevaría a cabo esta actividad, con la finalidad de que tuvieran la oportunidad de conocer a cinco de sus ahijados. Al menos en el sector de América, donde estuve trabajando, pude saludar y conversar con varios de ellos.

Bendición e imposición de crucifijos en la celebración Eucarística con Padres MG.

A nivel personal, en cuanto a la vivencia de la fe y el compromiso cristiano de colaboración con la parroquia, hubo una renovación de ese compromiso, según lo expresaron los colaboradores durante la Misa de clausura ante el párroco, y según nos compartieron los fieles durante el transcurso de la semana.

Un breve testimonio que comparto es este, de parte de Benjamín, un señor ya jubilado en cuya casa compartí los alimentos: “Padre, yo no rezaba mucho porque no se rezar fuera del Padre nuestro y el Ave María, pero con ese rosario misionero que usted me regaló ahora mi compromiso será rezar todos los días por las Misiones y por los misioneros”.

Ante estas experiencias puedo decir que me siento agradecido con Dios y con María Santísima por habernos bendecido con bastantes frutos, pues me hacen recordar el momento en el que Jesús escucha los testimonios de sus 72 discípulos luego de haberlos enviado a predicar y a sanar (cfr. Lc 10,17-20).

Para finalizar expreso mi agradecimiento especial al P. Melchor Trejo, párroco de Santo Niño de Atocha, pues sin su consentimiento y su apoyo incondicional esta actividad no habría sido posible. Y como siempre, también les doy las gracias a ustedes, nuestros bienhechores, que hacen posible nuestro trabajo a favor de las Misiones.