P.Francisco Trujillo Zepeda, MG

Hace ya casi 25 años se decidió abrir una parroquia en tierra maasai, y los Misioneros de Guadalupe, apoyando a la Diócesis de Ngong, la abrimos en Lenkisem. Esta parroquia tenía un diámetro de unos 200 km, y abarcaba desde la parte del Parque Nacional Amboseli hasta la carretera que lleva a Mombasa. Es una extensión tan amplia que ha dado para que se erijan dos parroquias grandes a partir de ella: Mashuuru (también de Misioneros de Guadalupe) y Sultan Hamud.

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En la actualidad, la Parroquia del Buen Pastor cuenta con 23 comunidades, la más cercana ubicada a 6 km del centro parroquial en Lenkisem, y la más lejana situada a 80 km. De la totalidad de las comunidades, 85% son de la tribu maasai.

Hemos sido muchos los Misioneros de Guadalupe que hemos trabajado en esta parroquia, y ahora somos el P. Alejandro González Cisneros, mg, y su servidor quienes estamos apoyando y compartiendo nuestra fe con los maasai.

La evangelización en esta zona ha entrado poco a poco en esta cultura, la cual ha mantenido su esencia a pesar de los cambios tecnológicos actuales. Uno se “transporta al pasado” en estas comunidades en las que los señores siguen vistiendo sus tradicionales shukas maasai, y las señoras, sus collares hechos de chaquira. Cuando uno visita sus manyatas, que es el conjunto de chozas donde viven y que están protegidas con espinas para evitar que los animales salvajes (leones y hienas) puedan acceder a su tan preciado ganado (vacas, borregos y chivos), se puede dar cuenta de que el tiempo ha pasado poco por esta zona. Ciertamente ya se encuentran teléfonos celulares y alguno que otro sistema de luz solar; sin embargo, la forma de cocinar con leña dentro de las casas y muchas otras costumbres que siguen vigentes nos ayuda a ver la cultura que se ha mantenido a lo largo de los años.

Uno de los mayores retos con los que nos hemos encontrado es la cultura polígama que tienen los maasai. Un hombre que tenga mucho ganado podrá conseguir muchas esposas. Hay hombres con ocho esposas, todas ellas con gran cantidad de hijos. La primera esposa casi siempre será de la edad de él; sin embargo, con las últimas habrá una gran diferencia de edad. En esta parte, el reto, no sólo para la Iglesia sino para el gobierno también, es que los padres de familia no casen a sus hijas cuando aún están muy pequeñas.

Este reto ha influido mucho para que la evangelización en esta zona vaya aunada a la educación. No ha sido fácil, pero se ha trabajado mucho para que se provea a los maasai de la educación básica. La Iglesia comenzó las escuelas, y ahora nosotros ayudamos estando al tanto de cómo trabajan y verificando que realmente sean fuente de educación y crecimiento para los niños de esta zona.

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Queridos bienhechores, esta labor de evangelización ha sido un proceso lento al que todavía le falta crecer mucho, pero poco a poco va fortaleciendo sus raíces y avanza día con día gracias a las oraciones, esfuerzos y, sobre todo, ayuda económica que ustedes, nuestros padrinos, nos brindan. ¡Muchas gracias por todo este apoyo! Sólo queda pedirles que en sus oraciones sigan incluyendo a esta Misión que Dios nos ha encomendado y que, a nombre de la Iglesia de México, seguimos realizando entre nuestros hermanos maasai.