P. Ignacio Flores G., MG

Cuando era muy pequeño pertenecía a un grupo bíblico que justamente era identificado como un “círculo bíblico”. A mí me daba gusto ir algunas veces y participar diciendo algunas palabritas que mi entendimiento de niño alcanzaba a compartir. He de ser sincero y reconocer que muchas veces me rehusaba a asistir por el hecho de preferir el juego que estar con un grupo de adultos.

Sin embargo, a pesar de todo, también había buenísimas razones para visitar aquel grupo de meditadores de las Escrituras. Al terminar la reunión, y después de la oración final, me obsequiaban un pan de dulce con un respectivo atole, algunas veces también me daban un tamalito. Pero lo mejor de asistir era que cuando participaba con mis pequeñas “reflexiones teológicas” (a veces únicamente repetía lo que mis papás decían) algunos anfitriones me premiaban con un pan dulce extra para el camino. Me encanta el pan de dulce, pero además de estos sencillos premios, tampoco puedo negar que la reunión siempre acababa en un ambiente de alegría y paz entre todos; eso también me gustaba.

pastoral1 PA

Cuando llegué a África, muchos años después de aquellos tiempos de la infancia, era un seminarista misionero y me interesaba por conocer de todo. Definitivamente, en aquel continente, muchas cosas eran diferentes en nuestro encuentro con Dios. Sí, es verdad que la liturgia de las Misas y la constitución de grupos parroquiales casi siempre tienen la misma estructura que en las iglesias en México, pero algunos matices se me hacían muy interesantes, como las danzas de entrada en la Misa, los grandes coros, las representaciones teatrales, etcétera; todas ellas son cosas que compartiré con ustedes en otra ocasión.

También como estudiante seminarista fui enviado a compartir la fe a una tribu que está al norte de Kenia, con los llamados turkanas, que reciben su apelativo justamente por estar situados en la región civil de ese país, nombrada Turkana. Ahí había mucho que descubrir y lo que me encontré casi inmediatamente a mi llegada fue un círculo bíblico, que en esos lugares se conoce como ¡Yumuía!

La yumuía es un grupo de oración donde se medita y comparte la Palabra de Dios. La característica de aquella agrupación era que se conformaba solamente por mujeres, todas ellas feligresas, amas de casa.

Un día fui invitado para conocer y acompañar la reunión, y entones me remonté a mis días de niño, cuando nos juntábamos para escuchar la Palabra de Dios en el círculo bíblico. En la reunión en Kenia no había pan de dulce (ni mucho menos atole), pero había una mesa al centro de la habitación, y sobre ella había un crucifijo y una Biblia. Estábamos en la casita de la maestra, que nos había invitado a tener la reunión en su cuarto, pues en África una casa puede ser simplemente un cuarto.

La reunión finalizaba con un canto que hablaba sobre el amor de Dios y que le daba al cierre un sentido de alegría. Observar todo aquello era esencial para mí, porque el simple hecho de escuchar la Palabra de Dios y vivir su efecto verdadero en medio de los fieles en Misiones era una recompensa grande.

pastoral PA

En esa yumuía, como les platicaba, solo había mujeres, a excepción del sacerdote y de un servidor, pero en algunas ocasiones se nos unían algunos hombres, quienes por cuestiones de trabajo o por alguna otra razón otras veces se tenían que ausentar.

La evangelización en tierras de Misión es gradual y lleva su tiempo. Todavía quedan muchas personas a las cuales llevar la Palabra de Dios y la alegría que provoca la Buena Nueva de nuestra salvación. Las mujeres de aquel grupo de reflexión han sentido ya la presencia de Dios en sus vidas, y poco a poco van llegando a ese encuentro con Dios que únicamente es posible, en primer lugar, gracias a la bondad infinita de nuestro Señor; en segundo, gracias a los misioneros que desean llevar este mensaje y, desde luego, a ustedes, nuestros bienhechores y amigos, que también comparten la obra misionera y ayudan a los misioneros con su apoyo económico y, sobre todo, con su oración.

Queridos Padrinos y Madrinas, me gustaría presentarles, por medio de un sencillo video, la manera en que aquel grupo de mujeres experimentaba la Palabra de Dios compartida.

Por favor, busquen en el sitio web: www.revistaalmas.com.mx/palabradedios

Me encomiendo a sus oraciones y espero que disfruten y compartan con más fieles este material de la vida de fe en las Misiones.