Sem. Miguel Ángel Ramírez Flores

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 El amigo fiel es un apoyo seguro:

quien lo encuentra, ha encontrado un tesoro.

Cfr. Si 6, 14

Estimados bienhechores, mi nombre es Miguel Ángel Ramírez Flores, su ahijado seminarista, estudiante en la Misión de Hong Kong, China. Les quiero compartir una bonita experiencia que ha motivado mi vida espiritual y, sobre todo, el deseo de servir en este lugar al que Dios me ha llamado.

Al mes de haber llegado a la Misión de Hong Kong comencé a asistir a la Misa ordinaria en chino en la parroquia San José, cerca del lugar donde vivimos los Misioneros de Guadalupe. El primer día entró un joven y se sentó en la banca que estaba frente a mí; yo lo observaba porque me sorprendió ver cómo se dedicaba a orar con un fervor que yo mismo, siendo seminarista, no he adoptado.

Pasó el tiempo y un día, camino a la escuela, lo saludé al encontrarlo en la calle; intuí que era nuestro vecino. Su nombre es Fong Tin Puk, mejor conocido por su apodo en inglés: Watchman, y sí es nuestro vecino. Después de un tiempo llegó a ser mi amigo, y puedo decir que su historia es un claro ejemplo de cómo la fe y el amor a Dios lo pueden todo.

Watchman no es católico, pero asiste a Misa para recibir la bendición de Dios todos los días antes de entrar a sus clases. Sus padres son cristianos y pertenecen a la Iglesia bautista, aunque él desea ser bautizado como católico. Un día le pregunté la opinión de sus padres acerca de su deseo de ser católico, y contestó que ellos respetan la decisión de Dios y de él, porque Dios llama a las personas a seguirlo sin importar el lugar ni el modo. Por eso Watchman asiste a la parroquia San José a sus clases de catecismo y, Dios mediante, este 2015 recibirá el Sacramento del Bautismo.

Hace poco me preguntó acerca de la vida en el seminario. Le comenté cómo es la preparación para ser sacerdote, los retos que tiene este camino, etcétera. ¡Qué sorpresa me llevé ante la respuesta que me dio cuando le pregunté si le gustaría ser sacerdote después de ser bautizado! Watchman me contó que una de las razones que tiene para ser católico es que quiere entregar su vida a Dios, no sólo siendo católico, sino sirviendo como un instrumento de Dios para los hombres, especialmente en Hong Kong. Me decía que los sacerdotes locales son mayores, por lo que considera que Hong Kong necesita sacerdotes jóvenes, aunque sabe bien que las vocaciones a la vida consagrada, hoy por hoy, no se dan fácilmente.

Definitivamente Dios tiene muchos planes para cada uno de nosotros. Después de su bautizo, Watchman desea servir como monaguillo en la parroquia, porque considera que se enamorará más de la vida sacerdotal y, a su tiempo, si Dios lo permite, ingresará al seminario de la Diócesis de Hong Kong.

Hoy en día pocos jóvenes toman una decisión como la de Watchman, porque se tiene miedo a seguir a Dios en esta forma de vida, pero sabemos que nada es imposible para el Señor.

Estimados bienhechores sigamos pidiendo por el aumento de vocaciones sacerdotales, religiosas y misioneras para la Iglesia universal. Continuemos orando por todas las personas que se preparan para recibir a Dios en sus vidas, y en especial por mi amigo Watchman, para que el Señor siga iluminándolo en este nuevo camino al que lo ha llamado y sepa responder como hasta ahora lo ha hecho. También todos sus ahijados, queridos lectores y bienhechores, seguimos encomendándonos a sus oraciones.

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