El P. José Serafín Anaya, mg, nació el 17 de enero de 1940, en Tepic, Nay., pero realizó sus estudios de primaria y secundaria en Puebla.

Ingresó al Seminario Mexicano de Misiones Extranjeras el 22 de enero de 1955. Estudió Filosofía en el Seminario Mayor, en la ciudad de México, y fue enviado a estudiar Teología a la Universidad Católica de Friburgo, Suiza; obtuvo el título de licenciatura con una tesis acerca de los Sacramentos. Su noviciado lo realizó en España y Suiza.

El P. José ha comentado que su vocación nació de repente: “No tengo conciencia clara de una motivación especial, pero posiblemente fue el II Congreso Nacional Misionero realizado en Puebla, cuando yo tenía 6 años, y acudí a la exposición”.

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El 15 de agosto de 1965 recibió el Sacramento del Orden de los Presbíteros de manos de Mons. Alonso Manuel Escalante y Escalante en la Capilla del Seminario de Misiones, en la ciudad de México.

Fue nombrado Prefecto de disciplina en el Seminario Mayor, de 1965 a 1966, y posteriormente colaboró en el Seminario Menor, de 1967 a 1968.

Ha ocupado cargos en el gobierno del Instituto en diferentes ocasiones: miembro del Consejo General. de 1968 a 1973; Tesorero, de 1973 a 1976, y Vicario General de 1983 a 1987.

De la misma manera, ha sido nombrado para trabajar en la revista Almas en dos ocasiones: la primera de 1965 a 1968, y la segunda de 1968 a 1972.

El P. José ha compartido el Evangelio en la Misión de Hong Kong en diversos periodos, desempeñando diversos cargos, entre los que se cuenta Superior de la Misión. Así mismo, en 2013 fue nombrado para llevar la Palabra de Dios a los no cristianos de Cuba.

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Acerca de su trabajo comenta que ha sido “variadito” y que todos sus nombramientos han sido muy interesantes. También dice, con humor: “Se realiza lo que se puede, y lo más edificante es que he escandalizado a menos gente de la que hubiera podido”.

De los cargos que ha desempeñado recuerda con particular cariño su periodo como Vicario General: “Me permitió entrar en una comunicación más personal con todos los miembros del Instituto y descubrir el gran potencial humano que tiene Misioneros de Guadalupe, causa de verdadera alegría y de sano orgullo”.

Este mes el P. José festeja su 50º aniversario de ordenación sacerdotal. Su ministerio ha sido un ejemplo de las diversas labores que puede realizar un misionero que entrega su vida al servicio de los demás donde el Señor se lo indica. Esperamos que continué su labor con la misma devoción y entrega para llevar el Evangelio de Jesús a quienes no lo conocen. ¡Muchas felicidades, P. José!