Santiago Rodríguez Serrano, MG

Desde hace poco más de un año he estado colaborando en el Centro de Orientación Vocacional que tenemos los Misioneros de Guadalupe en Monterrey, N. L., donde, con el deseo de acompañar a los adolescentes y jóvenes en su formación cristiana y humana, así como en el discernimiento de su vocación, promovemos un Club Misionero MG.

Hoy en día la sociedad presenta a los jóvenes tantos desafíos que en muchas ocasiones les cuesta trabajo comprender y descubrir la voluntad de Dios en sus vidas. Por eso hemos procurado brindarles un espacio de encuentro en donde, mediante el cultivo de valores como amistad, oración, respeto, apostolado y amor misionero, los conduzcamos a descubrir la presencia de Dios en sus vidas, para que de ese modo puedan responder al llamado que Él hace a cada uno.

Con alegría comparto con ustedes, lectores, Padrinos y Madrinas, el testimonio de una joven integrante del Club Misionero MG, quien nos cuenta la alegría que ha sido para su vida el haber llegado al club.

Mi experiencia en el Club MG, por Andrea Castro Uribe

Hace un tiempo me encontraba pensando en el hecho de que tenía algún tiempo sin pertenecer a algún grupo parroquial. Una tarde, como todos los meses, el promotor de Misioneros de Guadalupe llegó a nuestra casa y les entregó a mis papás un pequeño volante en el que se invitaba a todos los jóvenes a pertenecer al Club Misionero MG. Inmediatamente nos pusimos a investigar para conocer más acerca de dicho club.

 Recuerdo estar muy emocionada y nerviosa, ya que nunca había pertenecido a un grupo de jóvenes misioneros; la experiencia era totalmente nueva para mí.

Hoy, a ocho meses de distancia, soy un miembro activo del club, y puedo decir que es una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida. Cada reunión es nueva y diferente, por lo que tenemos un sinfín de nuevas experiencias que, además de llenarte de conocimientos, renuevan nuestra fe.

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El Club Misionero MG en Monterrey está actualmente conformado por jóvenes de entre 13 y 20 años, provenientes de diferentes partes, pero todos con un objetivo en común: dar a conocer el mensaje de Jesús a través de obras y enseñanzas. Además, está dirigido por dos sacerdotes muy preparados que, junto con los jóvenes, buscan hacer llegar el mensaje de la Buena Nueva a quien más lo necesita. Lo anterior se realiza a través de distintas actividades, apostolados, retiros vocacionales, formación humana y espiritual, y tiempo de esparcimiento.

 Con ellos viví mi primera experiencia de campo misión, lejos de mi familia y de mi hogar, y puedo decir que fue uno de los retos más grandes que he tenido, pero también uno de los sucesos más satisfactorios y llenos de enseñanzas, pues me ayudó a madurar y a crecer como persona, con una esperanza renovada y unas enormes ganas de servir a Jesús y a mi prójimo.

 Quiero decirle a otros jóvenes que, más que un grupo, en el Club Misionero MG encontrarán una familia que los proteja, les brinde apoyo y les ayude a lograr sus más grandes sueños y metas, siempre de la mano del Señor. ¡Únanse al club! ¡Los esperamos con los brazos abiertos!

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Estimados bienhechores, espero que este testimonio sea una motivación para unirnos más en oración por el trabajo vocacional misionero y por los jóvenes que buscan dar un auténtico sentido a su vida. De mi parte agradezco a Dios la oportunidad de caminar más cercanamente con jóvenes que buscan encontrarlo y apoyar la Misión que Él nos encomienda.