Adriana Chavarría Rodríguez, mla

La participación de los Misioneros Laicos Asociados en la evangelización que nuestro Instituto realiza en la Misión de Kenia tiene sus comienzos en el año de 1981. Cada uno de los que hemos tenido la dicha de colaborar en esta noble tarea hemos buscado poner al servicio del pueblo keniano nuestras habilidades y conocimientos, siempre trabajando en conjunto con los sacerdotes MG.

Kenia es un lugar con múltiples necesidades y cada profesionista ha encontrado espacios apropiados parar actuar y desenvolverse de acuerdo a sus capacidades. Los sacerdotes mg han sabido definir muy bien las áreas en las que la colaboración de los laicos puede ser más provechosa para evangelizar y para contribuir, al mismo tiempo, al crecimiento integral del pueblo keniano. Las áreas donde se ha tenido mayor participación son: educación, administración, medios de comunicación, manejo de conflictos, etcétera.

La mayoría de los laicos que han sido enviados a Kenia comparten la idea de que son ellos mismos los que han ganado más al ser enviados a este lugar, pues, aunque el aprendizaje ha sido mutuo, quizá sea mayor el obtenido por parte del laico respecto a la cultura en que se desenvuelve.

Como misioneros laicos podemos comenzar el día con una labor planeada anteriormente, pero al final del mismo uno puede darse cuenta de que no todo lo que se tenía en mente se pudo realizar, y, sin embargo, se aprendió algo nuevo y se hicieron cosas que ni siquiera nos hubiéramos imaginado.

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Estimados Padrinos y Madrinas, además de lo dicho hasta aquí, me gustaría compartirles un poco de mi experiencia personal como Misionera Laica Asociada: soy originaria del Estado de México, contadora pública de profesión, y actualmente estoy colaborando en la Parroquia de Cristo Rey, ubicada dentro del barrio mejor conocido como Kibera, en Nairobi, Kenia.

Participo en el Departamento de Desarrollo Integral Humano. Dentro de los programas de trabajo que me corresponde coordinar está un taller de costura, donde damos empleo a 10 mujeres, en su mayoría madres solteras o con problemas de salud. Dicho programa comenzó en 2011 y el objetivo es lograr que estas mujeres se den cuenta de que tienen habilidades y aptitudes con las cuales ellas mismas pueden sustentar a sus familias.

Cuando comencé a participar, el programa estaba a cargo de otra Misionera Laica Asociada a mg. Yo sabía que tomar el reto de dirigir el proyecto no sería tarea fácil, pero con la fe puesta en Dios me lancé a tomar el proyecto. Mi profesión me ha servido mucho para ir mejorando el área administrativa; sin embargo, mis conocimientos sobre talleres de costura era mínimo. Por ello, con la ayuda de las señoras que forman parte del proyecto, he ido aprendiendo a seleccionar materiales, a distinguir entre una tela de buena o de mala calidad, a buscar lugares que nos ofrezcan productos de buena calidad y con precios económicos, a tomar medidas para poder confeccionar ropa, a hablar un lenguaje diferente que me permite estar más en contacto con estas mujeres, a entender y no juzgar una cultura nueva que en ocasiones tiene aspectos que no van acorde con mi forma de pensar…

No únicamente en este programa, sino en otros más en los cuales soy participe, me doy cuenta de que cada día es una oportunidad nueva para aprender, para experimentar nuevas actividades, para ser mejor persona, sonreír, cantar, bailar, disfrutar… ¡Esto es lo que me ha enseñado la gente de Kenia!

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Mi asombro no conoce límites, pues cada día me doy cuenta de que, a pesar de las adversidades que sufren y las necesidades de todo tipo que tiene este pueblo, la gente no pierde su fe, ni la esperanza, y mucho menos la capacidad de amar. ¡Puedo afirmar que ellos son los que me han dado un testimonio de vida mayor al que yo les hubiese dado!

Al compartir mi experiencia como Misionera Laica Asociada quiero también hacer una atenta invitación a todos los jóvenes profesionistas que quieran ofrecer un tiempo de su vida para servir a los más necesitados. ¡Les aseguro que no se arrepentirán y ustedes recibirán más de lo que pueden ofrecer! Recordemos que la viña es mucha y los sembradores pocos.

Por último, agradezco a nuestros bienhechores por el apoyo que nos brindan, pues gracias a ustedes los laicos asociados a mg podemos llegar hasta estos lugares a dar testimonio de nuestra fe, a dar a conocer a Cristo a estos hermanos nuestros y a tener estas experiencias tan edificantes.

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