Juan José Ramírez Escarza

Cada inicio de año significa una oportunidad para que renovemos los compromisos que hemos establecido con nosotros mismos y con nuestra comunidad, a la luz de la fe y con la intención de trabajar en favor de la concordia, la fraternidad y la paz, para que se hagan más presentes en nuestras vidas.

El año que inicia trae consigo un evento importante para los católicos. Desde el 8 de diciembre pasado nuestra Iglesia ha respondido al llamado del Papa Francisco para celebrar el Jubileo de la Misericordia. Con el lema “Misericordiosos como el Padre”, este jubileo (que culminará el 20 de noviembre de este año, domingo de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del universo) es un año especial para vivir la misericordia a ejemplo de nuestro Padre, que nos pide que no juzguemos ni condenemos a nuestros hermanos, conocidos y no conocidos, sino que siempre tengamos disposición para el perdón y el amor.

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De igual manera, en nuestro Instituto celebraremos el 60º aniversario de la Misión de Japón; la primera en la historia de Misioneros de Guadalupe. También festejaremos a varios de nuestros sacerdotes que cumplirán 60, 50 o 25 años de sacerdocio; de cada uno de ellos publicaremos una semblanza en los distintos números de la revista. Además, en nuestras contraportadas encontrarán breves semblanzas de los Padres mayores, que están en busca de jóvenes que sean su relevo en el servicio a la Misión.

Se trata de un año lleno de festejos e intenciones en favor de la fe. Por eso, los invitamos a reflexionar acerca del llamado que Dios nos ha hecho para adherirnos a su plan de salvación, pues en ello nos muestra su infinito amor y su gran misericordia, ya que Él es el único que puede perdonar nuestros pecados libremente.

En este mes de inicio de año, les pedimos que vivan la misericordia a través de la promoción de la paz que cultivamos quienes nos consideramos discípulos de Jesús y procuramos vivir nuestra vida a la luz de sus enseñanzas, siempre buscando el encuentro con nuestros semejantes.