P. Ignacio Flores G., MG

Estimados Padrinos y Madrinas, agradecidos profundamente por su valioso e incondicional apoyo, tanto en lo espiritual como en lo material, durante este año que Dios nos concede y que ya estamos comenzando, quisiera compartir con ustedes, dentro de nuestra sección Pastoral vocacional, algunos aspectos importantes de nuestra formación sacerdotal misionera, de la cual ustedes forman parte esencial.

En este tiempo considero importante expresarles la felicidad que hace que nos sintamos agradecidos por su apoyo de tantos años en el proyecto de la construcción del Reino de Dios en este mundo, principalmente entre nuestros hermanos de otros continentes que escuchan la Buena Nueva con alegría.

En mis visitas a algunas parroquias del país, en mis diferentes entrevistas con jóvenes inquietos por responder al llamado de Dios, me he encontrado con preguntas como: ¿Qué estudian los sacerdotes? ¿Qué hacen cuando están en el seminario? ¿A qué hora se levantan? ¿Qué tengo que hacer para volverme un Misionero de Guadalupe?

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Con mucho gusto trato de responder estas preguntas y otras tantas más. Por eso, durante este año, en esta sección de Almas, encontrarán cada mes una parte de un conjunto de artículos que siguen la secuencia de las diferentes etapas que llevamos sus ahijados en un proceso de formación común para convertirnos en “misioneros mexicanos del Evangelio”.

En esta vocación específica, los Misioneros de Guadalupe promovemos una doble invitación: para compartir nuestra fe y para agradecer a ustedes, mediante nuestras oraciones, el generoso apoyo con que nos acompañan, como misioneros desde sus hogares.

En los próximos meses encontrarán aquí un recorrido que parte desde el momento en que un muchacho pide informes para ingresar al seminario y participar de las actividades del mismo, hasta la ordenación sacerdotal. Este camino comienza en nuestro Centro de Orientación Vocacional (cov), pasa luego por el Seminario Menor, el Curso Introductorio al Seminario de Misiones (Cisemi), la etapa de estudios de Filosofía, el Curso de Espiritualidad y Pastoral (Cespa), la preparación en Teología –tanto en México como en Misiones–, hasta llegar a nuestra ordenación sacerdotal, momento en que nos consagramos a Dios.

El propósito de compartir estos momentos es entusiasmar y motivar a los jóvenes a responder al llamado que Dios les hace, sobre todo a quienes, por falta de conocimiento, no se han decidido a preguntar cómo hacerlo. Otro motivo es hacer de su conocimiento, Padrinos y Madrinas, las actividades que generalmente realizamos a la par de nuestros estudios en la vida del seminario. Y, finalmente, un propósito más consiste en seguir invitándolos a que oren mucho por nosotros, sus ahijados, ahora que conocerán más nuestras etapas en la formación.

Queridos bienhechores, los invitamos a que recorran con nosotros parte de lo que, cariñosamente, hacemos en nombre de Dios, con el maternal acompañamiento de Santa María de Guadalupe, para compartir nuestra fe con los hermanos que aún no conocen el Evangelio. ¡Que Dios los bendiga y les regrese a manos llenas su amor y solidaridad misionera!

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