P. Ignacio Flores García, MG

En este mes, queridos bienhechores, quiero compartirles algunas de las actividades que realizamos sus ahijados Misioneros de Guadalupe en el Seminario Menor.

En el artículo de febrero les narré sobre lo que es nuestro Centro de Orientación Vocacional (COV), y el mes pasado les compartí la experiencia de un joven participante. Pues bien, una vez que los muchachos han terminado la secundaria y deciden dar el paso generoso de responder a su vocación sacerdotal misionera, algunos de ellos ingresan a lo que conocemos como Seminario Menor y otros más al Curso Introductorio, del cual les platicaré el próximo mes.

En ocasiones me preguntan si se le dice Seminario Menor porque es menos extenso, o tiene cuartos más pequeños, o ideas similares asociadas a su tamaño. También me preguntan si el nombre se debe a que tiene un rango de menor valor con respecto a la formación de los candidatos del Seminario Mayor, que está en la ciudad de México. La verdad es que ninguna de estas dos ideas corresponden a lo que representa esta etapa de nuestra formación.

Se le dice Seminario Menor porque ahí ingresan nuestros hermanos misioneros de temprana edad, prácticamente quienes han concluido los estudios de secundaria y ahora quieren responder a su vocación dentro del seminario. Aquí comienzan su bachillerato y, a la par de sus estudios, viven y conviven con Padres y seminaristas para responder a su opción vocacional.

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En esta etapa el propósito de los sacerdotes encargados de la formación de las futuras generaciones de misioneros consiste en proporcionar a estos jóvenes adolescentes elementos para su formación humana, intelectual y cristiana. Con esto se busca favorecer una respuesta libre, generosa y madura al llamado de Dios, a través de un proceso de acompañamiento y discernimiento continuo.

El lugar donde los muchachos reciben esta etapa de formación se encuentra en la ciudad de Guadalajara, Jalisco. El seminario es una ex hacienda que cuenta con dormitorios, capillas, comedor y lugares de esparcimiento, como campos de futbol y canchas para otros deportes.

Cuando un joven que aún se encuentra en el proceso del Centro de Orientación Vocacional me hace preguntas sobre el Seminario Menor, yo le comparto que estar ahí implica una disciplina y un esfuerzo por prepararnos mejor académica, humana, pastoral y espiritualmente, con la finalidad de responder a las necesidades del mundo en que vivimos y, principalmente, con miras a las Misiones, a donde ellos, en un futuro no muy lejano, compartirán su juventud, ya sea como seminaristas o como sacerdotes. Además le informo que hay que levantarse temprano, trabajar en los campos de siembra y en el aseo de la casa, pues también hay que lavar y mantener ordenado el seminario. De igual modo, le digo que hay que divertirse jugando, teniendo tiempo para practicar algún deporte y, así mismo, navegar por internet y las redes sociales, donde muchos de ellos comparten sus experiencias desde del seminario y se mantienen comunicados con sus seres queridos.

En este tiempo, la mayoría puede recibir su sotana, volverse músico, deportista, amante de la lectura, y perfeccionar todas sus virtudes. También les comento a los jóvenes que hay que dedicarle tiempo al estudio y, principalmente, a la oración, ya que estar en el Seminario Menor implica responder continuamente al llamado de Dios mediante nuestro diálogo con Él, que nos ha invitado a estar a su lado.

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En el Seminario Menor se estructuran horarios de lunes a viernes, y luego, otros más durante sábado y domingo. En los horarios de fin de semana se incluyen paseos, actividades culturales, trabajo especial en casa; de igual modo, algunos domingos se destinan para el visiteo de las familias que acuden a ver a los futuros misioneros para animarlos y tener momentos de convivencia familiar. Luego los muchachos preparan algunos números para entretenimiento, como canciones, pequeñas representaciones teatrales, juegos, etcétera. Todo esto es muy grato.

Me divierte ver cómo mis hermanos del Seminario Menor son grandes titanes de entusiasmo y alegría. Muchos de los que han pasado por esta etapa del seminario son ahora sacerdotes y con gusto escucho sus experiencias de antaño, cuando estuvieron preparándose en este bello lugar.

Quiero comentar que el seminario es otra familia, y así como hay alegrías también hay tristezas. Algunas veces discutimos en el juego o en alguna otra de las actividades que realizamos, lo cual es muy normal. En este lugar nos ayudamos a crecer y, como cualquier grupo de seres humanos, tratamos de corregirnos en nuestras equivocaciones con la ayuda de los sacerdotes y los mismos compañeros. Esto será un proceso personal que nos acompañará durante toda nuestra vida.

Para los muchachos siempre son difíciles los primeros meses de adaptación: llegar a un nuevo lugar, dejar a la familia y los amigos, para luego organizarse y cumplir con las normas que se establecen para ser mejores personas. Me acuerdo cuando el autobús del Seminario salía al colegio y podía ver a algún muchacho que aún iba poniendose el gel en el cabello mientras corría unos 50 metros para alcanzar al autobús en la puerta del Seminario. Son escenas que todavía podemos ver, como cuando los muchachos sonríen o lloran por muchos motivos y emociones propios de la edad y de esta etapa de vida, lo cual me hace valorar bastante la respuesta que dan a Dios, ya que, si Él y ellos quieren, en unos años se convertirán en misioneros mexicanos viviendo en otras partes del mundo para llevar la Buena Nueva de nuestro Señor.

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Pues bien, queridos Padrinos, podría escribir unas 10 revistas enteras contándoles anécdotas y experiencias del Seminario Menor; de hecho, lo que aquí he narrado es sólo una primera fotografía de lo que significa este segundo paso en nuestra formación misionera, pero creo que es lo suficiente para que sigan orando por nosotros, especialmente por estos jóvenes que durante tres años se preparan para dar el paso a la etapa del Curso Introductorio o Seminario Mayor, que muy pronto les narraré.

Aprovecho para invitar a los jóvenes adolescentes que sienten la inquietud de responder a Dios en su vida mediante la vocación sacerdotal misionera y desean conocer más sobre el Seminario Menor, para que se acerquen a algunos de nuestros centros vocacionales en las cuatro regiones: norte, sur, occidente y centro de México. Aquí estamos los sacerdotes animadores para compartirles más acerca del seminario y la vocación sacerdotal misionera. ¡Anímense, Dios les podría estar haciendo la invitación en este momento! ¡Que Dios les bendiga!

Los invito a ver un pequeño video: