El P. Juan Rivera Torres, MG, nació en San Luis Potosí, el 16 de noviembre de 1937 en la familia formada por los señores Abraham Rivera y Ma. Ascensión Torres.

Estudió la primaria en Tamaulipas, y su experiencia durante aquellos años jugó un papel primordial en la escucha de su llamado a la vocación sacerdotal misionera. Al respecto, el P. Juan ha dicho: “Viví en un ambiente fronterizo, muy disipado en todo sentido. Había Misa 2 o 3 veces al año; a los muchachos y jóvenes nos hacia reflexionar el sermón del Padrecito, por unos días, para después volver a la misma vida disipada. Creo que aquí nació mi vocación: darme una oportunidad más para reflexionar sobre la clase de vida que uno lleva”.

Además de lo anterior, también fue muy importante un congreso misionero realizado en Monterrey, N. L., en 1952, al cual asistió su madre, quien a partir de ese momento platicaba mucho sobre las Misiones.

VidaMG_mayo16_1

Por ello, en 1954 ingresó al Seminario Mexicano de Misiones Extranjeras, donde continuó su instrucción básica con los estudios de secundaria. Posteriormente cursó sus estudios de Filosofía en el Seminario Mayor, así como los de Teología en el Colegio Máximo de Cristo Rey, de sacerdotes jesuitas.

Fue ordenado sacerdote el 10 de julio de 1966, en la Capilla central del Seminario Mayor de Misiones, por imposición de manos de Mons. Alonso Manuel Escalante y Escalante, Superior General de los Misioneros de Guadalupe.

Ha predicado el Evangelio en la Misión de Corea durante diversos periodos, dedicándose primordialmente al trabajo parroquial en Koksong, Chojeon Dong, Sajik Dong, entre otros lugares de aquel país asiático.

También ha colaborado en la formación de jóvenes aspirantes al sacerdocio, particularmente en el Curso de Espiritualidad y Pastoral.

VidaMG_mayo16_2

Acerca de su trabajo ha comentado: “Siempre me ha sido más fácil trabajar con adultos. En la 1ª y 2ª parroquias (en Corea) me inscribí como miembro del club de tenis del pueblo. En Koksong fui miembro oficial del equipo y participé en las competencias en otros estados. Esto fue un contacto tremendo con los no cristianos, de tal manera que todo el equipo me dio una despedida al dejar la parroquia. Así traté de sembrar la semilla en estas almas, pues todos los miembros del equipo eran no cristianos”.

El P. Juan actualmente se encuentra en Cuba, donde predica el Evangelio desde hace algunos años. El próximo mes de julio festejará 50 años de sacerdocio en los que ha ofrecido su vida en favor de la salvación de hermanos en otros países, a quienes amablemente ha ofrecido un modo de vida a la manera de Cristo. En la revista Almas lo celebramos y pedimos que durante los años venideros prosiga con esta valiosa labor en nombre de la Iglesia y los fieles de nuestro país. ¡Muchas felicidades, P. Juan!