P. José Guadalupe Camarillo Martínez, MG

Hace algunos años, en un mes de septiembre, en el Vicariato Apostólico de Pucallpa, en Perú, tuvimos un pasacalle juvenil, que es simple y sencillamente una marcha de los jóvenes del vicariato por las calles de esta ciudad de la selva peruana.

El objetivo de la pastoral juvenil en el Vicariato Apostólico de Pucallpa es formar integralmente a los jóvenes a través de una vivencia personal y comunitaria con Jesucristo, a partir de la práctica de valores cristianos, y de observar sus necesidades, para que realicen su vocación y sean fuerza renovadora de la Iglesia y de la sociedad.

Una de las actividades para cumplir este objetivo fue ese pasacalle juvenil, que tuvo dos objetivos particulares: iniciar la Semana de la Juventud, teniendo en cuenta tres ejes de reflexión: la ecología, la identidad cultural y el discipulado, mismos que se tuvieron presentes en sus reuniones como grupos juveniles; y, por otra parte, agradecer al excelentísimo señor obispo Juan Luis Martin Buisson, quien después de 22 años de servicio episcopal y de intenso trabajo misionero dejó el Vicariato Apostólico de Pucallpa para retirarse a Canadá, su tierra de origen.

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Un poco más de 2 500 jóvenes, provenientes de colegios y grupos parroquiales, desfilaban por las calles de Pucallpa con mucho entusiasmo y alegría, con cantos y porras, dando razón de su fe, como jóvenes católicos, ante la mirada de todos los vecinos. El lema principal de este pasacalle, que se trató de transmitir con pancartas, letreros, cantos y porras, fue: “Joven, ponte las pilas, ahora te toca a ti”.

Después de dos horas de caminata terminamos el pasacalle juvenil en el Parque Loreto Sport con un concierto realizado por diferentes coros y cantantes católicos, quienes, a pesar de la lluvia que se dejó sentir, prosiguieron su animación hacia los jóvenes que seguían cantando y alabando a Dios a través de las canciones y la música.

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Para terminar esta actividad juvenil, Mons. Juan Luis dirigió unas palabras a los presentes, con las cuales primero agradeció a Dios por haberle permitido colaborar como obispo encargado de este vicariato, y después exhortó a los jóvenes a remar mar adentro, a que sean esa luz de esperanza para otros jóvenes y para nuestra sociedad.

Todo este entusiasmo juvenil ha seguido en los años siguientes en la vida de la Iglesia de Pucallpa. Pedimos al Señor que así continúe y que nuestros jóvenes católicos en todo el mundo sean esa fuerza renovadora que necesita la sociedad. También, por intercesión de santa Rosa de Lima, le pedimos a Dios para que bendiga a su Iglesia con santas vocaciones, sobre todo a la vida sacerdotal, que tanto hacen falta al Vicariato Apostólico de Pucallpa.