El P. Jesús Antonio Valdés Sánchez, MG, nació en 1932 en San Pablo Zitlaltepec, Tlax., en la familia formada por el señor Antonio Valdés Baez y la señora Ángela Sánchez Herrera. Realizó sus estudios de educación básica en Tlaxcala y Puebla, y comenzó su preparación al sacerdocio en el Seminario de Puebla.

El P. Jesús Antonio ha comentado que su vocación surgió mientras era seminarista en Puebla: “En el hogar no supe mucho de Misiones. Recuerdo que algunas veces mi madre me platicó de los Padres que se van lejos, pero fue en el Seminario de Puebla donde supe de las Misiones por las actividades misionales, visitas de misioneros, la hoja mensual del Seminario de Zamora, así como las lecturas de los libros del P. Arrupe y del P. Llorente”.

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Su inquietud hacia las Misiones comenzó de manera plena en el 2º Congreso Nacional Misionero, donde participó con la declamación de un poema que daba cuenta de los logros y frustraciones de un misionero: “Sentí y viví la historia al declamarla y me puse a pensar seriamente en mi futuro. Pocos meses después el entonces P. Munive nos repartió el folleto del proyecto del Seminario de Misiones, próximo a inaugurarse, y con la ayuda del Cielo me decidí”.

Ingresó al Seminario Mexicano de Misiones Extranjeras en 1952. Fue ordenado sacerdote misionero el 15 de julio de 1956, en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, por imposición de manos de Mons. Alonso Manuel Escalante y Escalante.

Los primeros nombramientos del P. Jesús Antonio lo llevaron a colaborar en la administración del Seminario y la Casa central, la atención de vocaciones y las colectas dominicales.

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En 1958 fue nombrado a la Misión de Japón, donde ha realizado la mayor parte de su ministerio y donde ha sido Superior de la Misión en dos periodos. Su trabajo en esta Misión ha sido casi ininterrumpido, salvo breves periodos en los que ha apoyado otras actividades del Instituto, como fue, entre 1973 y 1974, el establecimiento de Misioneros de Guadalupe en Los Ángeles, Cal., EUA, y, años después, la colaboración en la misma Procura entre 1983 y 1984.

Acerca de su trabajo, el P. Jesús Antonio comparte: “Mis agradecimientos a Dios y al Instituto, pues en cualquier trabajo o responsabilidad que se me ha encomendado he podido cumplir y siempre he sentido la alegría del sacerdocio misionero. Tal vez lo más difícil para mí ha sido la responsabilidad como Superior de la Misión, por mis limitaciones humanas”.

Así mismo, comenta uno de los sucesos de mayor realización: “Uno de los momentos más felices de mi vida fue cuando recibí un diploma de agradecimiento del gobierno de Tajima. La alegría fue por lo difícil que me había sido conseguir que la gente y los servidores públicos me aceptaran. Guardo con cariño tal diploma…”.

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En la actualidad el P. Jesús Antonio se encuentra en Kuwana, Diócesis de Kioto, Japón, donde sigue predicando el Evangelio de Cristo. Este mes cumple 60 años de entrega en el sacerdocio misionero, y en la revista Almas nos unimos a la celebración, con los mejores deseos. ¡Muchas felicidades, P. Jesús Antonio!