P. Ignacio Flores García, MG

Apreciables Padrinos y Madrinas de los Misioneros de Guadalupe, reciban un afectuoso saludo de sus ahijados en el Seminario de Misiones. Continuando con la revisión de los diversos momentos de nuestra formación como seminaristas, en este mes quiero compartir con ustedes la etapa que comúnmente llamamos Curso de Espiritualidad y Pastoral, también conocido como Cespa.

El Cespa es un momento de nuestra preparación hacia el sacerdocio que se distingue por ser un año intermedio entre los estudios de Filosofía y los de Teología. Como su nombre lo indica, es un tiempo que consiste en “profundizar en las fuentes de la vida espiritual y apostólica, y tener una mayor comprensión de la vocación misionera, que se realizará por medio de la pertenencia al Instituto” (Manual de Formación MG).

Para cumplir el objetivo del Cespa, la formación se divide en dos partes fundamentales. La primera de ellas se enfoca al aspecto de la espiritualidad, donde conocemos y profundizamos en las líneas de la oración, la Palabra de Dios y los diferentes tipos de espiritualidad más reconocidos dentro de la Iglesia, a fin de que cada uno de los alumnos obtenga conocimiento de ellos y puedan seguir practicándolos durante el transcurso de su formación y, después, en el ministerio sacerdotal.

Pastoral_julio16_1

Esta primera etapa se distingue también por tener un conocimiento más profundo del Instituto a partir de las Constituciones que rigen a todos los Misioneros de Guadalupe, las cuales, una vez que se conocen, nos permiten dar el siguiente paso, que es un compromiso temporal conocido como Promesa Temporal al Instituto, que se realiza casi al final del Cespa.

Es importante mencionar que hacia la mitad del curso los alumnos seminaristas reciben los ministerios de lectorado y acolitado, los cuales les facultarán para realizar la celebración de la Palabra de Dios, distribuir la sagrada Comunión e incluso, en algunos casos en que así se requiera, preparar las ofrendas del Pan y del Vino durante la Misa, según las disposiciones del sacerdote y las circunstancias pastorales. También, dependiendo del trabajo que realicen dentro de las comunidades, y según el permiso del párroco y del obispo del lugar donde se encuentren, los seminaristas pueden realizar algunas bendiciones específicas, aunque estas son actividades muy poco frecuentes.

En el segundo momento del curso el enfoque se orienta hacia el trabajo pastoral, en el que, una vez recibidos los ministerios, fortalecidos con el mayor conocimiento de la espiritualidad y su vocación misionera a los no cristianos, los alumnos salen a vivir una experiencia de trabajo apostólico entre las comunidades que se les asignan, a fin de ejercer sus ministerios y la alegría por vivir y compartir la Buena Nueva. Cabe mencionar que estas son comunidades mexicanas, de población originaria, donde se habla todavía el dialecto prehispánico y aún se consigue apreciar las costumbres ancestrales y las tradiciones culturales de nuestros hermanos. Actualmente las comunidades visitadas se encuentran en el estado de Hidalgo, entre la población de habla otomí.

Pastoral_julio16_3

Por otra parte, es importante decir que en esta etapa existe igualmente un horario que es más flexible en comparación a los momentos en que el alumno se encuentra en los estudios de Filosofía o Teología, y aunque este horario es diseñado por todo el grupo, de acuerdo a su propia organización, siempre se toman en cuenta, como parte fundamental, las actividades concretas, que son el trabajo, los alimentos, la oración, las clases, los retiros semanales o mensuales, etcétera. Esta organización incluye de igual manera la planeación personal de cada uno de los alumnos para su tiempo de trabajo personal, de organización y de descanso.

Por supuesto que durante esta etapa hay también un sacerdote que acompaña al grupo. Se trata de un Padre MG con al menos 10 años de experiencia de trabajo misionero y con aptitudes específicas para la preparación de los alumnos durante este año de formación tan importante. Él asesora las inquietudes de los alumnos y los motiva en el próximo paso, que son los estudios de Teología, los cuales se realizarán nuevamente en la Universidad Intercontinental, en la Ciudad de México, o en tierras de Misión, a partir del nombramiento que los sacerdotes formadores y el Superior General y su Consejo consideren adecuado para cada seminarista.

Pastoral_julio16_2

Al final del curso los alumnos realizan su Primera Promesa Temporal como miembros del Instituto y, como acabo de mencionar, tienen la posibilidad de continuar sus estudios en tierras de Misión, como fue el caso de un servidor.

Termino compartiéndoles que, además, este año está muy lleno de bendiciones por el tiempo que se le dedica a la pastoral y a la dimensión espiritual en la que los llevamos presentes a ustedes.

Queridos Padrinos y Madrinas, seguimos invitándolos a orar por sus ahijados que hoy se encuentran en esta y otras etapas tan importantes de nuestra formación sacerdotal misionera. Al mismo tiempo agradecemos profundamente su apoyo moral y económico para nuestra preparación como futuros sacerdotes misioneros. No dejen de invitar a los jóvenes de su comunidad a vivir la experiencia del llamado de Dios: ¡lancen sus redes y conviértanse en promotores de la vocación!

Pastoral_julio16_4

Y a ti, querido joven lector, te invito a que no tengas miedo de decirle “Sí” al Señor. ¡El trabajo de los Padres animadores de la vocación en toda la patria es compartirte nuestra vivencia de formación sacerdotal! Siente confianza y recuerda que estamos a tu disposición para que conozcas más del ministerio sacerdotal y puedas descubrir un posible llamado. Si tienes alguna inquietud, duda o curiosidad, ¡pregunta, no tienes nada que perder y mucho que ganar!

Les invito a ver un breve video donde uno de sus ahijados comparte su experiencia en la etapa del Cespa.

¡Que Dios los bendiga!