P. Ignacio Flores García, MG

Universal:
El deporte y la fraternidad

Para que el deporte fomente el encuentro fraternal entre los pueblos y contribuya a
la paz en el mundo.

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El deporte es una práctica muy antigua donde el cuerpo, la mente y la pasión se involucran para darnos tiempo de recreación, fraternidad y convivencia, incluso en eventos mundiales, como son las Olimpiadas. A la Iglesia le interesa el fenómeno deportivo, como un aspecto de la vida a través del cual se pueden promover valores y principios esenciales, como compromiso y responsabilidad, que busquen la integración y la convivencia fraterna en ambientes de paz. Los cristianos somos parte del equipo de Cristo: Él es el entrenador, el Evangelio es la estrategia, y cada uno de nosotros, un jugador. Pidamos para que el deporte cultive la salud física y mental, la dignidad y la armonía, y contribuya a la perfección del hombre en la relación con sus semejantes.

Por la evangelización:
Vivir el Evangelio

Para que los cristianos vivan la exigencia del Evangelio, dando testimonio de fe, honestidad y amor al prójimo.

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El mundo necesita a Dios y esa es una realidad que nadie puede negar. Pero ¿qué clase de Dios es el que necesita el hombre en el mundo de hoy? No es un dios lejano, injusto ni olvidadizo, sino el Dios atento que nos conoce y llama por nuestro nombre, nos entiende y nos ama. Este es el Dios que el mundo necesita y a quien los cristianos seguimos y compartimos, no desde una imposición sino en un gesto de amor y libertad, sin faltar el respeto a las demás religiones y culturas del mundo, pero sí levantando nuestra voz y dando nuestro testimonio. Hoy le dirigimos nuestra súplica para que permanezca siempre con nosotros y nos permita ser en cada momento sus testigos creíbles en cualquier lugar, con cualquier persona y bajo toda circunstancia.