P. Ignacio Flores García, MG

Apreciables bienhechores, deseando que se encuentren muy bien tanto en lo físico como en lo espiritual, reciban un cariñoso saludo de todos los Misioneros de Guadalupe, y muy especialmente de un servidor.

En este mes, como podrán leer, tengo el gusto de presentarles la siguiente etapa de nuestra formación en la secuencia que les he compartido desde enero, con la finalidad de que conozcan la manera en que nos preparamos su ahijados para el sacerdocio misionero en tierras donde aún hay pocos cristianos que esperan seguir escuchando la Buena Nueva del Señor.

Pues bien, es para mí un gusto decirles que la etapa de nuestra formación en la Teología tiene dos vertientes: una de ellas es la de la Teología que se estudia en la Universidad Intercontinental, en la Ciudad de México, y la otra es aquella que se estudia en tierras de Misión durante el tiempo de formación en Misiones, del cual les hablaré el próximo mes. En esta ocasión me centraré en compartirles cómo nos formamos teológicamente en la patria.

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Antes que nada les quiero decir que tanto en Misiones como en México, según nuestro manual de formación institucional, el principal objetivo de este tiempo de formación consiste en: “Adquirir una formación básica e integral sobre las Sagradas Escrituras, Ciencias Teológicas y Magisterio de la Iglesia. y madurar así en la vocación misionera ad gentes, a ejemplo de Santa María de Guadalupe, modelo de evangelización” (Manual de Formación MG).

Los candidatos que pueden ingresar a esta etapa son básicamente tres, a saber: alumnos que provienen del Curso de Espiritualidad y Pastoral (Cespa), alumnos que provienen de Filosofía y alumnos que provienen de otros seminarios y son candidatos idóneos para este nivel formativo.

No olvidemos que a estas alturas de la formación los alumnos habrán trabajado muy bien las diferentes áreas de su formación, que son: vocacional misionera, humano-comunitario, espiritual, pastoral e intelectual.

El tiempo que corresponde a este periodo de formación es generalmente de cuatro años, durante los cuales el alumno se preparará en los estudios propios del sacerdote, como por ejemplo: las Sagradas Escrituras (Antiguo y Nuevo Testamento), Cristología, Teología moral, Sacramentos, Homilética, etcétera.

Estos estudios teológicos en la Universidad Intercontinental tienen validez oficial de la Secretaría de Educación Pública y constituyen el grado de una licenciatura académica, por lo cual, al final del cuarto año, los misioneros nos esforzamos por tener una mejor preparación y, además, un título que más tarde pueda permitirnos abrir un campo de evangelización y aporte intelectual en las tierras de Misión donde trabajamos.

Volviendo ahora a la formación de los futuros seminaristas, quiero recordarles que nuestra formación se complementa con las dimensiones humano-comunitaria, espiritual, pastoral y vocacional; por tanto, no se piense que todo el día estamos en el estudio o solamente en la capilla, ya que nuestra formación integral también nos pide los momentos de descanso y esparcimiento, convivencia e interacción con nuestras familias, amigos y personas a nuestro alrededor.

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Al igual que en la etapa de estudios de Filosofía, los alumnos de Teología tienen un asesor que los acompaña y los anima, desde su experiencia, a seguir dando su respuesta generosa a Dios en el trabajo misionero, y asimismo camina con ellos dentro de sus logros y derrotas, como un hermano y compañero.

Debido a que la Facultad de Filosofía comparte las instalaciones del seminario con la Facultad de Teología, todos los seminaristas (de Filosofía, conocidos como filósofos, y de Teología, conocidos como teólogos) conviven en un horario y un trabajo similares. Por ejemplo: tiempos de levantarse, tomar los alimentos, asistir a Misa, así como tardes libres de descanso, deporte, apostolado, etcétera. Generalmente se levantan a las 5:45 o 6:00 h para la preparación a las oraciones y la Misa. De ahí viene el tiempo del desayuno, que es de las 7:20 h hasta el inicio de clases, que se da a las 8:00 h. Luego entra el horario de alimentos a las 14:00 h, el deporte a las 15:00 h; luego viene tiempo para baño y estudio, hasta llegar a las 19:30 h, que es el momento de las oraciones, e inmediatamente después se sirve la cena, a las 20:00 h. Terminando de cenar viene un tiempo de esparcimiento o estudio, y finalmente se acaba el día a las 22 h, con el rezo de la noche.

Durante la planeación mensual, tanto de teólogos como de filósofos, se acuerdan momentos comunes, como son algunas charlas sobre temas de interés, programadas para todos ellos, y la Misa de todos los jueves, donde participan desde la mañana con la adoración al Santísimo y, más tarde, con la Misa misional, donde se invita a un sacerdote misionero a compartirnos experiencias de su trabajo en el extranjero. En algunos casos hay paseos de todos los seminaristas y salidas a parroquias para promover la revista Almas, donde a muchos de ustedes los hemos invitado a ser nuestros Padrinos.

A estas alturas de nuestra formación muy pocos seminaristas continúan respondiendo al llamado hacia el sacerdocio misionero, pues algunos otros muchachos continúan respondiéndole a Dios de otra manera, lo cual es muy válido, ya que, como dice la Palabra de Dios: “Muchos son los llamados y pocos los elegidos” (Mt 22, 14). Actualmente, en varios seminarios las vocaciones son cada vez más escasas, por ese motivo les sigo invitando, queridos Padrinos y Madrinas, a orar insistentemente por las vocaciones, para que Dios siga bendiciéndonos con más sacerdotes, y principalmente sacerdotes misioneros.

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De nuevo me quedo con la gran sensación de haber omitido muchos aspectos que debiera compartirles en este artículo; sin embargo, pienso que he presentado los más esenciales. En cualquier caso, deseo que esta sensación de falta de ampliación sirva de pretexto para escuchar las preguntas y curiosidades que los jóvenes tengan sobre la vocación. Estoy a su servicio para seguir compartiendo más detalles de nuestro proceso de preparación y de lo que quieran conocer en torno a nuestra formación misionera.

¡Joven, haz proyecto de vida con Jesús! ¡Tú también puedes ser un sacerdote misionero! Si tienes inquietud contáctanos, con mucho gusto atenderemos tus dudas y preguntas. ¿No será que Dios te está invitando a seguirlo como misionero? ¡Anímate! ¡Que Dios les bendiga!

Los invito a que reciban los saludos de un ahijado teólogo que comparte brevemente algo de su experiencia, en el siguiente video.