Juan José Ramírez Escarza

Estimados lectores, en enero de 1950, Mons. Alonso Manuel Escalante presentó en el primer número de Almas las cualidades que buscaba en esta revista: “Una revista misional. Modesta y sencilla en todos sus aspectos. Sin pretensiones exageradas de grandeza. Sin más anhelo que el de fincar en los corazones cristianos el verdadero sentido de nuestro Catolicismo, misionero por esencia […] precisamente para ti, quienquiera que seas, pues es una revista para TODOS”.

Han pasado más de 66 años desde entonces y nuestra revista ha cambiado de formato en algunas ocasiones, e incluso hoy también cuenta con un sitio en internet. Sin embargo, la esencia que la alimenta prevalece: promover la cooperación misionera en el pueblo mexicano al compartir las experiencias de nuestros Padres y colaboradores en sus trabajos a favor de la evangelización.

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Almas cuenta con muchos lectores entre los católicos de México, quienes a lo largo de los años han colaborado amablemente con la obra misional de nuestro Instituto, probablemente conmovidos y motivados por las anécdotas que nuestros misioneros comparten en estas páginas. Además, Almas ha inspirado la respuesta a la vocación misionera de muchos Misioneros de Guadalupe y de nuestros colaboradores laicos.

Este mes llega al número 800 de su existencia, y al igual que en el primer ejemplar, esperamos que encuentren “en sus páginas un mensaje de amor cristiano, un llamado angustioso de nuestros hermanos desheredados –los infieles–, un ejemplo de celo o generosidad que imitar, la narración de un hecho misionero que venga a caldear tu corazón, una orientación que puede ser útil en tu vida ansiosa de grandes ideales”.

Pedimos a ustedes, nuestros queridos Padrinos y Madrinas, que sigan recibiéndola con el mismo cariño de todos estos años.