Queridos Misioneros de Guadalupe

Les agradezco la Semana de Animación Misionera que se llevó a cabo en mi parroquia, San José Piracantos, en Pachuca, Hgo.

Quiero compartir con otros lectores lo que he vivido a través de los Misioneros de Guadalupe. En el año de 1962 recibí el Sacramento de Reconciliación y el de la Eucaristía. Mi catequista era un seminarista y tiempo después asistimos a su ordenación sacerdotal en el Seminario de Misiones.

Cuando tuve mayoría de edad, mi madre, María de la Luz P., quien ya era Madrina en ese entonces, me inscribió también y empecé a dar mi donativo, que hasta la fecha sigo compartiendo con mucho gusto.

Les comento que el Señor me llamó y me dio la tarea de colaborar como catequista, “trabajo” que desempeño con alegría desde hace más de 30 años. Durante la Semana de Animación Misionera, en el encuentro infantil, participé en el tema número uno: “La persona de Jesús”, con lo que recordé mi infancia y pude transmitirla; fue como volver a vivirla con mis nietos e hijos, y es el mejor regalo que he recibido por parte de ustedes.

Doy las gracias a Dios, a mi párroco, Jorge Anaya, y a ustedes por todo esto. Que el señor los bendiga.

María de Lourdes P.


Estimados lectores:

Los invitamos a compartir brevemente con nosotros sus experiencias de fe derivadas de la ayuda que brindan a las Misiones. Pueden escribir al correo electrónico: almas@revistaalmas.com.mx.

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