El P. Emilio Fortoul Ollivier, MG, nació en la Ciudad de México el 4 de enero de 1963, en la familia formada por los señores Juan Fortoul y Magdalena Ollivier.

Según ha comentado el P. Emilio, su vocación nació y creció en el hogar de sus padres, que deseaban un hijo sacerdote, y fue alimentada por la lectura de revistas como Almas y Aguiluchos. En la primaria conoció a un Misionero de Guadalupe que trabajaba en el Centro de Orientación Vocacional (COV) y, a lo largo de seis años, desde 1974, participó en las actividades del mismo.

Ingresó al Seminario de Misiones el 3 de agosto de 1980. Estudió Filosofía en la Universidad Intercontinental, e inició su preparación en Teología. En 1986 fue enviado a la Misión de Japón para concluir sus estudios en el Seminario de Tokio.

El P. Emilio Fortoul Ollivier, MG, con feligreses de la Misión de Japón.

De esta primera vivencia en Misiones, el P. Emilio comenta: el haber estado como seminarista en Japón fue la experiencia de mi vida: oportunidad sobre todo de conocer la vida cotidiana de los jóvenes en el Seminario de Tokio y de compartir el anhelo de ser sacerdote en ese pueblo.

Fue ordenado sacerdote el 15 de agosto de 1992, en la Basílica de Guadalupe, ciudad de México, por el Cardenal Ernesto Corripio Ahumada, Arzobispo de México, y enviado a la Misión de Japón, donde compartió el Evangelio de 1992 a 2001. De esto recuerda: Como sacerdote siempre me ha tocado la dicha de trabajar como miembro de un equipo sacerdotal con Padres diocesanos. Esto habla del camino recorrido por nuestros mayores para ganarse la confianza de los obispos y el clero, y es un testimonio de la catolicidad de la Iglesia, así como una ayuda para encarnar mejor el Evangelio, por lo que aprendemos los misioneros de los sacerdotes nativos.

El P. Emilio Fortoul Ollivier, MG, escucha a una feligresa.

En 2003 fue nombrado Tesorero General del Instituto y Director de Finanzas, cargo que ejerció por dos periodos. En enero de 2015, el X Capítulo General de Misioneros de Guadalupe lo eligió como cuarto Consejero General del Instituto, labor que realiza hasta la fecha.

El P. Emilio ha comentado que la respuesta al llamado de Cristo fue motivada en parte por espíritu aventurero y en parte por su amor al Evangelio. Esas son las cualidades que ha mostrado también en el desempeño de su sacerdocio. Este año celebrará el 25 aniversario de su ordenación, y en la revista Almas lo felicitamos con mucho gusto, además de pedir a Dios que le brinde muchos años más de servicio en favor de la tarea misionera de su Iglesia. ¡Muchas felicidades, P. Emilio!