P. Ignacio Flores García, MG

Universal:
Acoger a los necesitados.

Por aquellos que están agobiados, especialmente los pobres, los refugiados y los marginados, para que encuentren acogida y apoyo en nuestras comunidades.

En el Evangelio de san Mateo leemos las siguientes palabras: “[…] porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron; desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver […] Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo” (25, 35-36; 40). En el mundo es fácil encontrar hombres y mujeres que viven en circunstancias adversas y de completa necesidad, que experimentan la mala fortuna de la carencia material y espiritual. Por otro lado, hay hermanos que, “teniéndolo todo”, viven hambrientos de la Palabra de Dios, buscando consuelo y escucha. Ellos son las manifestaciones actuales de Cristo encarnado, y Dios nos motiva para salir a su encuentro. En comunión con la Iglesia y el Santo Padre, oremos, pero también seamos cristianos activos y, mediante el testimonio y la generosidad incondicional, participemos ya de la vida eterna.