El P. Francisco Sanabria Enciso, MG, nació el 10 de marzo de 1939, en Chapala, Jal., en una familia de ocho hermanos, entre los que se encuentra el P. José de Jesús Sanabria Enciso, también Misionero de Guadalupe. Sus padres fueron los señores Luis Sanabria y María Enciso.

Estudió la educación primaria en Chapala, e ingresó al Seminario Menor de Misiones en 1955; ahí continuó su preparación académica, con los estudios de secundaria y bachillerato, y comenzó su formación al sacerdocio.

El P. Francisco recuerda que su vocación nació a partir de una actividad misionera en una parroquia atendida por Padres franciscanos; fue una experiencia después de la cual ya no perdió la idea de ser misionero.

Estudió Filosofía en el Seminario Mayor, en la Ciudad de México, y recibió la instrucción en Teología con los sacerdotes jesuitas del Colegio Máximo de Cristo Rey.

El 23 de septiembre de 1967 recibió el Sacramento del Orden de los Presbíteros de manos del Cardenal José Garibi y Rivera, en Chapala, Jal.

Ese mismo año fue nombrado y enviado a la Misión de Kenia, siendo uno de los primeros Misioneros de Guadalupe en colaborar en aquel país. Permaneció en aquella Misión hasta 1981, con la excepción de un año entre 1973 y 1974, en el cual fue llamado a México para colaborar como ayudante en el Curso de Espiritualidad y Pastoral.

De 1981 a 1983 fungió como Director Espiritual del Seminario Mayor. Posteriormente se desempeñó durante cuatro años como Consejero General del Instituto y Director de Formación.

Entre 1987 y 1988 fue director de las oficinas de Misioneros de Guadalupe en Los Ángeles, Cal., EUA.

De 1988 a 1991 fue rector del Seminario Menor, en Guadalajara, Jal., y en 1991 fue enviado a un nuevo periodo de trabajo misional en Kenia.

En 1995 fue nombrado a la Misión de Cuba, donde compartió el Evangelio durante diez años.

En el año 2007 fue elegido como Director Espiritual del Seminario Mayor, y desde hace unos años fue enviado de nueva cuenta a la Misión de Kenia, esta vez para hacerse cargo de la formación de seminaristas en nuestro Centro de Formación en África (CFA).

El P. Panchito comenta que gracias al trabajo realizado en la Misión de Kenia aprendió a amar más a Misioneros de Guadalupe. Además le resultó muy gratificante la promoción vocacional entre los nativos, mediante la cual logró que cinco kenianos siguieran la vida sacerdotal.

Este mes celebra 50 años de servicio a favor de la Misión de la Iglesia, y en la revista Almas nos unimos a este festejo, al tiempo que pedimos al Señor que le siga brindando la energía y el buen ánimo que siempre lo han caracterizado, para que prosiga con su valioso aporte en los trabajos de evangelización de nuestro Instituto. ¡Muchas felicidades, P. Panchito!