P. Marco Antonio de la Rosa Ruiz Esparza, MG

Mientras estudiaba y practicaba el japonés en la Catedral de Sendai, en 1988, asistía a los cursos de la Biblia que impartía el P. Umezu, un sacerdote diocesano. Entre los participantes había una pareja de pastores protestantes y otro pastor que después se convertiría a la Iglesia católica. Hubo buena relación y me apoyaban con escritos en japonés.

Comencé mi amistad y trabajo con las otras Iglesias cristianas cuando ayudé en la Parroquia de Kitakata, Prefectura de Fukushima, Diócesis de Sendai, por el año de 1990. Todo comenzó con la Navidad ecuménica realizada con los pastores protestantes de la región de Aizu. Para ello teníamos reuniones mensuales en las diferentes iglesias.

Continué después, de 1996 a 2004. Fue una buena experiencia, en la cual hice buenas amistades con los pastores, aunque a veces tenía un poco de pena porque algunos fieles protestantes se habían convertido a la Iglesia católica. Sin embargo, esto no afectó mis relaciones con los otros encargados. También tuve amistad con el presidente del comité ecuménico de la región de Aizu. Algunas veces lo llevé a que participara en la Misa del convento de dominicas de clausura, y le ayudé a adquirir una Biblia católica y un libro de cantos de Misa. Él no era bien visto por los otros pastores por hacer amistad conmigo, pero aquel anciano pastor admiraba el celibato de los sacerdotes católicos.

Seguí teniendo contacto con otras Iglesias hermanas en la ciudad de Sendai, cuando asistía a las reuniones de la Oración por la Unidad de los Cristianos; siempre habían sido reuniones de respeto hacia la Iglesia católica y veían que si no estaba la Iglesia católica no se podía lograr la verdadera unidad.

Después del tsunami de 2011, estando en la Parroquia de Miyako, llegó una avalancha de voluntarios, tanto de la Diócesis de Saporo como de otras partes del país. Alguna vez nos ayudó una protestante norteamericana de ascendencia mexicana, recién convertida al catolicismo, aunque había llegado por parte de una Iglesia protestante. Gracias a los voluntarios, la comunidad parroquial, casi desconocida por la población, continuó con el programa de bazares para ayuda a los damnificados.

Estando en la Catedral de Sendai vino a consultarme una persona acerca de su práctica de meditación budista, al principio me extrañó, pero gracias a Dios le pude ayudar, pues anteriormente en la región de Aizu había tenido contacto con un bonzo budista, doctorado en religiones comparadas y estudioso del cristianismo. Hasta ahora he continuado con él la amistad y el diálogo interreligioso.

He tenido contactos con bonzos budistas de las escuelas Soto y Rinzai del budismo zen en las ciudades antes mencionadas. Todos ellos son buenos conocedores del cristianismo y siguen investigando y escribiendo sobre ello, en sus sermones en los sepelios hacen alusiones a la Biblia y a escritores católicos. Ya sea a través del estudio comparado del Zenbudismo con la contemplación cristiana, así como otros temas propios de la Iglesia, como San Juan de la Cruz y su parecido al Zen.

Últimamente, conversando con un bonzo budista cercano a la Parroquia de Ominato, se programó hablar sobre temas de justicia social y dialogar acerca de lo que hacen la Iglesia católica y el budismo al respecto. Espero pronto llevarlo a cabo.

El bonzo budista con el que se tienen pensadas estas actividades es el encargado de uno de los tres santuarios religiosos más importantes de Japón, llamado Osorezan. Antes de ser budista quiso bautizarse en una Iglesia protestante, pero tenía discusiones muy acaloradas con el pastor y no le permitía el Bautismo, lo que al final lo decidió a entrar a la escuela Soto Zen del budismo. Actualmente es un escritor famoso de budismo zen y conferenciante por todo lo largo y ancho de Japón, y he tenido el gusto de verlo también en un canal de la televisión local.

Estimados Padrinos y Madrinas, les pido su oración para continuar este diálogo con otras religiones, y por cada uno de los pastores protestantes. Algunos de ellos están muy cerca de la Iglesia católica y algún día, si Dios quiere y ellos se deciden, quizá pasen a nuestra Iglesia. Les pido también su oración por los fieles protestantes que buscan algo más que no se les proporciona en sus Iglesias y por mis amigos sacerdotes budistas, para que Dios les bendiga y conozcan más las enseñanzas del cristianismo. Por mi parte, siempre pido a Dios por ustedes y agradezco su gran ayuda en estos 30 años de servicio que he dado a la Iglesia de Japón. ¡No me olviden en sus oraciones para que pueda atender a otras personas que no son del rebaño del Señor! ¡Recuerden que los frutos de la evangelización son también de ustedes!