P. José Alberto Contreras Téllez, MG
Animación Misionera, México

“Pero también los fieles laicos, precisamente por ser miembros de la Iglesia, tienen la vocación y Misión de ser anunciadores del Evangelio: son habilitados y comprometidos en esta tarea por los sacramentos de la iniciación cristiana y por los dones del Espíritu Santo”. Con estas palabras de la exhortación apostólica Eclessia in America, de san Juan Pablo II, quiero compartir la realidad que vivimos los Padres MG en las animaciones misioneras, donde se hace realidad este mensaje.

Ver cómo los agentes de pastoral laicos hacen eco de la vocación misionera, en medio de vicisitudes y limitaciones, es una experiencia única. Notamos que tienen el ardor de ser discípulos misioneros, pero no saben cómo hacerlo. Toman en serio el ser enviados y lo hacen muy bien, pues comenzamos nuestras animaciones con una Misa de envío que los llena de valor y los hace conscientes de ser instrumentos en la labor de realizar todas las actividades de la animación, en especial llevar el kerigma.

La vivencia de llevar el kerigma de casa en casa los llena y los apasiona. A veces, el miedo, las dudas o las críticas de otros católicos se apoderan de ellos al inicio, pero a medida que avanza la semana de animación se dan cuenta de la importancia de llevar el mensaje de Salvación y se entusiasman tanto que después no quieren dejar de hacerlo. Comparto esto porque dentro de la Iglesia católica se nos ha olvidado o está un poco empolvado el compromiso de llevar y anunciar el kerigma a los hermanos de nuestra comunidad.

Varios cristianos, al ser visitados, sienten que Dios los toca de manera especial y desean volver “al redil”. Hay otros que no dejan de sorprenderse y admirarse, y mencionan que es bueno que lo haga la Iglesia católica, pues están acostumbrados a ver a los protestantes. La mayoría se sienten agradecidos, pero algunos rechazan el mensaje; estas experiencias no gratas nos hacen pensar en no dejar de lado nuestra Misión, sino tenerla como prioridad en las parroquias.

Padrinos y Madrinas, también ustedes son llamados a ser discípulos misioneros y los invitamos a estar en actitud de salida, como sugiere el Papa: salir de nosotros y llevar este mensaje con mucho amor y paz. ¡Gracias por su ayuda a las Misiones! ¡Que Dios los bendiga!