P. Ignacio Flores García, MG

Universal:
Por aquellos que tienen una responsabilidad en la economía.

Que los responsables del pensamiento y la gestión económica tengan el coraje de refutar una economía de exclusión y abran nuevos caminos.

La mirada justa de Dios se detiene también en las mujeres y los hombres de nuestros tiempos, puesto que su proyecto de Salvación está destinado para todos los seres humanos sin distinción. En la actualidad Dios sigue compadeciéndose de las multitudes, y por este motivo llama a personas que, al modo de los discípulos en la escena de la multiplicación de los panes, destina a dar de comer a sus hermanos en forma justa y equitativa. Por ello, la Iglesia católica promueve una economía más propositiva para todos los pueblos del mundo, a fin de lograr un desarrollo integral para cada ser humano, y este mes Su Santidad nos motiva a recordar en nuestras oraciones, desde lo que somos y tenemos, a aquellos responsables del desarrollo de los pueblos, para que configuren su mirada en modo semejante a la mirada de Cristo y promuevan nuevas maneras de lograr un reparto equitativo y justo de las riquezas de nuestro planeta.