P. Ignacio de la Garza Evia Ugarte, MG
Misionero en Corea

La Iglesia, desde los primeros tiempos, ha procurado dar consuelo y ayuda a los enfermos en hospicios, hospitales y centros de salud. De esta forma, busca seguir el ejemplo de Cristo y manifestar el amor del Padre. En la Misión de Corea también hacemos este apostolado y hay sacerdotes y religiosas en hospitales católicos y no católicos.

Llegué al Hospital de san Carlos hace tres años para atender la capellanía, pero los Misioneros de Guadalupe hemos estado aquí desde su fundación hace 50 años, ayudados, primero, por religiosas alemanas y, después, por Madres de la Caridad coreanas. Aquí muchos enfermos encuentran a Dios y otros, el camino al cielo.

Un ejemplo es la señora Ana, de 81 años de edad, quien ingresó al hospital el 18 de enero con problemas pulmonares graves y recibió el Sacramento de la Unción de los enfermos el día 20. Su esposo, Pedro, me había solicitado que pidiéramos por ella, para que no sufriera y se realizara la voluntad de Dios, si lo que deseaba era llamarla a su Reino eterno. Yo conocía a esa familia desde 1994, cuando atendía la Parroquia de Megokdong. Pedro y Ana fueron muy buenos colaboradores en la comunidad y como premio Dios les concedió asistir a la ordenación sacerdotal de su nieto Gabriel el día 10 de enero, así como asistir con buena salud a su primera Misa, celebrada el día 11. El domingo 21, viendo la gravedad de Ana, invité a la familia reunida a rezar por su buena muerte. Comenzamos a orar y al ir finalizando el rezo ella entregó, con gran paz, su alma al Señor. Dios escuchó la plegaria de Pedro.

En esta pastoral, las Hermanas religiosas y un servidor estamos para facilitar el encuentro con Dios, que siempre nos espera con los brazos abiertos, para darnos desde ahora la felicidad y la paz. Este encuentro alegre con la divinidad se facilita también a los niños, ya que en el hospital tenemos un jardín de niños, para que las mamás enfermeras puedan desarrollar su trabajo con tranquilidad. De esta forma, los hijos de los trabajadores del hospital van descubriendo a Dios, aunque no se les enseña directamente el Catecismo.

Este es otro trabajo que los Misioneros de Guadalupe realizamos hoy en tierras de Misión, gracias a la colaboración del Pueblo de México.