Estimados Misioneros de Guadalupe:

Por este medio les hacemos partícipes de la nostalgia que sentimos en mi familia por la pérdida de la señorita María Guadalupe C., quien era Madrina de ustedes y fue llamada a la Casa del Padre en enero de 2014.

María Guadalupe fue una gran hija, hermana y tía, que dejó a todos sus familiares un gran legado: el amor a Dios y a la santísima Virgen María.

Ella fue misionera desde su cama, donde estuvo postrada durante 45 años, ya que padecía de muchas enfermedades. Sin embargo, eso no impedía que colaborara económicamente para las Misiones, con el poco dinero que recibía de los sobrinos y amistades que la visitaban. Así mismo, siempre hacía oración por los sacerdotes y religiosas misioneros.

Recordando su legado y su enseñanza, quiero felicitarlos, queridos Padres mg, por el noble trabajo que realizan al llevar el Evangelio a otras partes del mundo donde no conocen a Dios.

Reciban un caluroso saludo.

Mercedes C. A.


Estimados lectores:

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