P. José Enrique Hernández Torres, MG

Universal:
Médicos y sus colaboradores en zonas de guerra.

Por los médicos y el personal humanitario presentes en zonas de guerra, quienes arriesgan sus propias vidas para salvar las de los otros.

Arriesgar la propia vida por la de alguien que conocemos y amamos tiene un gran valor. Pero ¿qué tal aquellas personas que son capaces de poner en riesgo su vida por salvar a otro aun sin conocerlo? ¡Esto sí que es verdaderamente cristiano! Este mes oramos por los médicos y personas de buena voluntad que trabajan en zonas de gran peligro para aliviar los sufrimientos de sus hermanos arriesgando su propia vida: “Señor Jesús, Médico divino, que en tu vida terrena tuviste predilección por los que sufren y encomendaste a tus apóstoles el ministerio de la curación, hoy te pedimos por los médicos que se encuentran prestando sus servicios en zonas de guerra y que, arriesgando su propia vida, salvan la vida de aquellos que sufren a causa del odio que reina en la tierra. Cuídalos y protégelos de todo peligro y recompensa con abundantes bendiciones el bien desinteresado que hacen en favor de sus hermanos, para que puedan regresar sanos y salvos a sus hogares y a sus familias, que les esperan con alegría. Así sea”.