Sem. Diego Miranda Ortiz


Seminarista Diego Miranda, Seminario Menor, Guadalajara, Jalisco

¡Hola, queridos Padrinos y Madrinas! Mi nombre es Diego Miranda Ortiz, soy seminarista de Misioneros de Guadalupe y actualmente curso tercer año de preparatoria en el Seminario Menor, ubicado en Guadalajara, Jal. Soy originario de Xalatlaco, Estado de México, y tengo 17 años de edad.

Primero que nada agradezco todas sus buenas atenciones hacía nosotros y la oración con la que nos apoyan día con día, quiero mandarles un caluroso saludo y espero se encuentren muy bien. Escribo el siguiente texto para compartirles un poco de cómo he vivido mi experiencia vocacional.

Al entrar al seminario, me di cuenta de que todo lo que pensaba de lo que es vivir ahí estaba equivocado, y que las cosas que viví antes y que aprendí a hacer en algún momento me podrán ayudar en el discernimiento de mi vocación.

Así mismo, supe que el proceso de formación debe ser acompañado de mucha oración, pues en el camino no faltan las crisis y las experiencias no tan agradables, por eso todas las cosas buenas con las que uno ingresa
se verán reflejadas y servirán como herramientas para continuar dando respuesta al llamado de Dios.

Algo que me apasiona del seminario es estar con un grupo de jóvenes que, aunque en un principio son extraños, con el paso de los días se van convirtiendo en una segunda familia, pues vas aprendiendo cosas nuevas de cada uno de ellos y, después de un tiempo, ya no los ves como simples compañeros y se convierten en hermanos, pues estudias, comes, juegas, ríes, peleas y viajas con ellos. También me apasiona mucho ver la emoción en la comunidad cuando vamos a salir de campo Misión. Me agrada percibir la alegría y el entusiasmo en cada uno de mis compañeros y saber que vamos a platicar, escuchar, enseñar y aprender de gente que aún tiene dudas de su fe o necesita de Dios. Al final siempre te sientes satisfecho con el trabajo realizado y con lo que pudiste aportar a cada una de las personas que participan en las actividades.

Por otra parte, se trata de un bonito lugar, donde uno pasa cuatro años realizando actividades como estudiar, hacer deporte, orar, trabajar; todo aquello que conlleva la preparación sacerdotal. A este respecto, quisiera destacar tres puntos importantes dentro de la formación en el Seminario Menor:

  1. Aprendes a dejar tu zona de confort, pues no estás con tu familia ni en tu casa, y tomas más responsabilidad sobre tu persona.
  2. La vivencia en comunidad se vuelve como tú quieres que sea, dependiendo de si eres empático o apático, y según vas conociendo a tu grupo.
  3. El acompañamiento y el apoyo del equipo formador es muy bueno y, cuando el seminarista tiene dificultades en alguna de las cinco dimensiones: evangelizadora, intelectual, comunitaria, humana
    y espiritual, le da la oportunidad para esforzarse y mejorar cada día.

Campo misión, promociones, colectas, visitas, son algunas de las cosas que hacemos los seminaristas y poco a poco nos muestran cómo es la vida de un sacerdote que lleva la Buena Nueva a quienes no la conocen. Esto nos permite darnos cuenta si el camino que recorremos es el correcto.

Si tú joven, eres llamado, deberías darte la oportunidad de descubrir el por qué de ese llamado. ¿Por qué a ti? y ¿para qué?