Les envío un cordial saludo. Mi nombre es Ana María. Tengo 73 años y mi esposo tieneHe leído su revista Almas desde que tenía 10 años, porque una tía trabajaba en casa de una familia que apoyaba a los Misioneros de Guadalupe. Esa familia, además, sabía que la mía era muy pobre, por lo que se ofrecieron a pagarme la escuela, darme alimento y todo lo necesario. Gracias a esa ellos conocí Almas. Recuerdo una frase que salía en las últimas páginas: “No eche esto en saco roto”, con la imagen de un hombre cargando un costal; yo no entendía, pero hoy me doy cuenta de que esa frase fue muy importante para mí.

A mi esposo y a mí Dios nos regaló 12 hijos, aunque llamó al primero a su presencia antes de nacer. Mi esposo antes no iba a Misa, pero hoy es un hombre convertido, se confiesa, comulga y apoya a las Misiones. Hace como 14 años nos invitaron a un campo Misión y fuimos a Sierra Gorda, en Querétaro, y a Hidalgo. Además, gracias a los testimonios de todos los sacerdotes que van a Misiones, nosotros nos animamos a hacer Misión en nuestra parroquia: yo doy catequesis a niños y adolescentes, mientras que mi esposo pertenece a grupos de Alcohólicos Anónimos y desde ahí hace Misión con las personas que sufren alcoholismo.

Soy una creyente convencida. No seguí mis estudios, pero lo poco que recibí lo pongo en práctica leyendo la Sagrada Escritura y todo lo que sea para mejorar mi vida y la de mi familia. Seguiremos apoyando y orando por ustedes; que Dios los bendiga.

Ana María F. y Víctor H.