P. Ricardo Gómez Fregoso, MG


Padre Ricardo Gómez Fregoso, MG en Angola, Africa

Los últimos meses del año pasado tuve la oportunidad de visitar a los Misioneros de Guadalupe que están trabajando en nuestras tres Misiones de África.

Comencé en Angola por lo difícil e incierto que es adquirir la visa para entrar a ese país y porque la Asamblea Continental de África, que es la evaluación de las tres Misiones de África, estaba programada para el mes de septiembre.

Tuve la oportunidad de visitar las tres parroquias que atendemos en esa nación, conocer sus retos evangelizadores y platicar con los compañeros sacerdotes, los agentes de evangelización, las religiosas y los obispos de cada una de esas diócesis.

La Parroquia de Catete, situada a 60 km de Luanda, la capital del país, atiende 56 comunidades divididas en cuatro zonas pastorales, casi todas con catequistas y voluntarios. Tiene muy buen plan pastoral y los sacerdotes tratan de visitar todas las comunidades al menos una vez por mes. Es una parroquia atendida por Misioneros de Guadalupe desde hace más de 35 años, por lo que es una parroquia madura, con muy buena infraestructura, escuela primaria en la sede parroquial y, podría pensarse, lista para entregarla al clero diocesano.

Sin embargo, debido a la gran movilidad de la gente, primero a causa de la guerra y después por la búsqueda de trabajo en la ciudad, no han podido madurar líderes comprometidos y bien preparados que sostengan la evangelización en las distintas comunidades. Por otra parte, se cuenta con muchos grupos parroquiales, cada uno con bastantes miembros, pero sin un compromiso constante que los impulse a vivir su fe a profundidad.

Los Padres MG que trabajan en esta parroquia no se desaniman, saben que invertir en la formación de sus catequistas y líderes parroquiales pronto dará como fruto comunidades eclesiales estables que puedan continuar la evangelización entre su gente.

La Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, en Tentativa, se separó hace pocos años de la Parroquia de Caxito, que eraatendida por los Misioneros de Guadalupe y fue entregada a los Padres diocesanos como sede del obispo local. La parroquia está situada a hora y media de la capital, en un ingenio azucarero que fue muy importante para el país, pero que hoy se encuentra en ruinas. Cuenta con una infraestructura parroquial muy buena, atiende 26 comunidades, todas ellas con catequista y agentes voluntarios que apoyan la evangelización. Los sacerdotes las visitan todos los meses, llevan las lecturas y la reflexión del Evangelio por escrito para sus celebraciones dominicales y ofrecen formación a sus agentes de evangelización cada tres meses.

Su plan pastoral es bueno y tratan de envolver a todos los grupos parroquiales. Al igual que Catete, el problema es la gran movilidad de la gente, por lo que es difícil conseguir líderes que se comprometan a formarse a profundidad y acompañar a sus grupos o comunidades por un tiempo mucho más largo. Esta parroquia cuenta con una comunidad religiosa mexicana: las Hermanas de Cristo Mediador, que están muy comprometidas en la evangelización y formación de la mujer africana, y han hecho muy buen equipo de trabajo con nuestros misioneros.

Una cosa triste que vi en esta región de Angola fue la gran cantidad de proyectos abandonados, tanto por parte del gobierno como de organizaciones no gubernamentales: una universidad, varios hoteles, condominios habitacionales, proyectos de agricultura y procesamiento de productos del campo, una empacadora de pescado… En fin, infraestructura muy costosa abandonada y sin ningún futuro; proyectos solicitados al extranjero en los que se gastaron millones de dólares y nunca se concretaron…

La Parroquia de Cahama es un lugar de primera evangelización, región donde se combatió la invasión de las fuerzas armadas de África del Sur. Esta comunidad se formó por integrantes del ejército que se quedaron a vivir en esa zona del país, y la parroquia cuenta con 26 comunidades, distribuidas en dos zonas pastorales: Cahama y Curoca.

Cahama es la zona más evangelizada de la parroquia y cuenta con 12 grupos parroquiales muy activos, cuyos miembros son invitados por los sacerdotes para acompañarlos cuando van a visitar las comunidades más abandonadas, principalmente en el área de Curoca, zona de sierra poblada por un grupo étnico tradicional.

La cercanía, el trato personal y cariñoso, e involucrar a la gente en la visita a las comunidades han hecho que esta parroquia cobre mucha vida y crezca rápidamente en la evangelización.

Falta mucho por hacer, pero los Padres MG están organizados y con mucho ánimo para continuar la evangelización en esta región del país.

En los días que visitamos Cahama también se realizó la visita de Mons. Pio Hipunyati, Obispo de Ondjiva, quien agradeció el trabajo y la forma en que nuestros misioneros han asumido el reto evangelizador que representa la parroquia. Así mismo, agradeció a nuestros Padrinos por el apoyo espiritual y económico que brindan a nuestros misioneros, mismo que les permite desgastarse y entregarse a la evangelización por aquella gente.

La última semana de la visita asistimos a la Asamblea Continental de África, donde nos reunimos los Superiores y delegados de Misioneros de Guadalupe en Kenia, Angola y Mozambique, con la finalidad de evaluar los trabajos de evangelización en cada una de las Misiones de África y buscar maneras de apoyarse en un trabajo conjunto como Misioneros de Guadalupe en este continente.

Agradezco a Dios y a nuestros Padrinos y Madrinas por su apoyo en nuestro trabajo misionero, por la oportunidad que dan a Misioneros de Guadalupe de acompañar e involucrar a nuestros hermanos de Angola en este trabajo evangelizador con su propia gente.

¡Sigan pidiendo a Dios que seamos fieles en este servicio misionero!