P. Raúl Ibarra Hernández, MG
Superior General

El viernes 7 de octubre de 1949, a los pies de la Virgen de Guadalupe, en su Basílica del Tepeyac, Mons. Alonso Manuel Escalante y Escalante, junto a un buen número de obispos mexicanos, once seminaristas, un sacerdote diocesano y numerosos fieles católicos ahí presentes, fundó el Seminario Mexicano para las Misiones Extranjeras, que dio lugar, años más tarde, en 1953, al Instituto de Santa María de Guadalupe para las Misiones Extranjeras, es decir, los Misioneros de Guadalupe.

Los días 5 y 6 de octubre de 2019, 70 años después de aquellos acontecimientos, damos gracias a Dios, en la misma Basílica de Guadalupe y en el Seminario de Misiones, por permitirnos realizar la Misión ad gentes en estos años de historia y estar presentes hoy en 11 países del mundo, trabajando por la extensión del Reino de Dios, gracias a la oración y a la ayuda económica de nuestros Padrinos y Madrinas, así como del presbiterio de la Iglesia de México y sus obispos, que siguen apoyando la obra por ellos fundada.

El lema que escogimos para este aniversario refleja lo que Misioneros de Guadalupe somos en el trabajo misionero: “Respuesta de la fe de México para la evangelización del mundo”. El Papa Francisco ha querido que este mismo mes sea un Mes Misionero Extraordinario en toda la Iglesia. De este modo, la Providencia ha permitido que en México, mediante esta feliz “coincidencia”, retomemos este llamamiento a la Misión ad gentes como sucedió hace 70 años. Así, nuevos jóvenes podrán entregarse generosamente al llamado de Jesús, ya sea como laicos o aspirando al sacerdocio misionero, como sacerdotes diocesanos o religiosos que quieran donar parte de su vida ministerial a la evangelización. Del mismo modo, nuestros obispos renovarán su generosidad para que nos convirtamos en una Iglesia misionera auténtica, que dé a conocer a Jesucristo donde no se le conoce.

Que Santa María de Guadalupe nos siga guiando para atraer a todos al encuentro de su Hijo.