P. Ricardo Gómez Fregoso, MG

La última visita que realicé a las Misiones de África en 2018 fue a la Misión de Kenia, durante el mes de noviembre. Volver a casa es siempre motivo de gran felicidad, y así me sentí porque en aquel país pasé 18 años de mi vida dedicado a la tarea misionera. Primero di gracias a Dios por permitirme regresar, después de tres años, para encontrarme con mucha gente querida, parroquias y lugares donde he vivido experiencias muy profundas.

Comencé la visita con una semana de ejercicios espirituales con todos los Padres mg y las Misioneras Laicas Asociadas a nuestro Instituto que trabajan en Kenia. Reflexionamos sobre un documento del Papa Francisco, donde nos invita a vivir la santidad aquí y ahora, en el lugar y el trabajo que Dios nos ha encomendado. Esa semana fue comenzar con el pie derecho aquella visita oficial a dicha Misión.

Los Misioneros de Guadalupe en Kenia colaboran con tres obispos, atendiendo dos parroquias en cada diócesis. En la Arquidiócesis de Nairobi se trabaja en las parroquias de Guadalupe y Cristo Rey. La primera es una parroquia de ciudad, con varias capellanías y muchos grupos parroquiales, todos muy activos y con buena participación. Los sacerdotes mg que hemos servido ahí nos hemos preocupado por hacer de la parroquia un lugar de evangelización permanente, por lo que cuenta con una capilla ampliada para más de mil personas y una capilla con exposición permanente del Santísimo; en el terreno se cuentan también ermitas dedicadas a distintas advocaciones de la Virgen María para que la gente rece el Rosario; la barda perimetral tiene cuadros y explicaciones de la historia bíblica; además hay una representación exterior del viacrucis y rincones tranquilos adaptados para la oración personal. Todo esto es fruto de la respuesta de la gente al compromiso de vivir una fe comprometida y no únicamente asistir a la Misa dominical.

Un reto para la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe es motivar y comprometer a los feligreses de clase media y alta a participar en los grupos y en los programas de evangelización. Al mismo tiempo, nuestros sacerdotes enfrentan el reto de la integración, atención y evangelización de la gente de clase pobre que vive en el cinturón de pobreza del barrio de Kibera. Los Misioneros de Guadalupe han tratado de estar muy cerca de la gente, de darle un trato personal y una atención profesional, así como de visitar las pequeñas comunidades cristianas, los coros y los grupos parroquiales.

Por otra parte, la Parroquia de Cristo Rey está situada dentro del cinturón de pobreza de Kibera: un barrio popular en el que viven mezclados miembros de cada tribu del país, con todos los problemas de violencia, droga, promiscuidad, etc., que uno pueda imaginar. Además de la construcción de la sede parroquial, que tiene toda la infraestructura de oficinas, salones, casa parroquial, escuela primaria y una biblioteca pública, la parroquia cuenta con varias capellanías, todas muy activas, con muchos grupos y gente comprometida en el proceso de evangelización. Esta parroquia se ha distinguido por su continuo programa de formación de catequistas, ya son varias docenas de hombres y mujeres que se han preparado durante tres años para profundizar su fe y después ayudar en sus capillas y grupos parroquiales como catequistas titulados.

Cristo Rey cuenta también con un programa de apoyo y formación para la mujer africana. Las Misioneras Laicas Asociadas a Misioneros de Guadalupe, con un taller de costura, una sala de computación y una escuela de peinado, reúnen a muchas señoras y muchachas para ofrecerles capacitación y formación con la finalidad de que mejoren su estilo de vida y cumplan dignamente su vocación como madres y evangelizadoras de sus hijos.

Finalmente, y en conjunto con la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, se desarrolla un ministerio especial para personas sordas llamado Efetá, donde se brinda atención particular a esos hermanos que regularmente se encuentran marginados de la sociedad y de la Iglesia. Comenzó como un grupo de la parroquia, pero ahora cuenta con una escuela para la enseñanza del lenguaje de señas y un catequista de tiempo completo; se apoya la recepción de sacramentos y la interpretación de la Misa dominical para los hermanos sordos. También se da apoyo a otras parroquias que inician la evangelización de los sordos y se está elaborando un programa de video para explicar en señas toda la Biblia. Producto de este trabajo, el P. José Guadalupe Martínez Rea, MG, fue nombrado capellán de la Pastoral de los sordos en la Arquidiócesis de Nairobi.

En la Diócesis de Ngong, zona de gente maasai, Misioneros de Guadalupe tiene a su cargo las parroquias de Lenkisem y Mashuuru. Se ubican en una zona de primera evangelización, ya que los maasai se han mantenido fieles a su idioma, su cultura tradicional y sus creencias religiosas. No obstante, les gusta participar en ceremonias y actividades de la Iglesia católica, que tiene buen prestigio entre ellos. El principal reto para estas dos parroquias es cubrir la gran extensión de terreno parroquial y atender la gran cantidad de comunidades que se encuentran en ese espacio, quizás unas 50, divididas entre las dos parroquias. Los maasai son pastores seminómadas que se mueven en busca de agua y pastos, por lo que continuamente los poblados quedan casi abandonados, dependiendo del temporal, lo que dificulta una evangelización continuada y la formación de comunidades estables. Un ejemplo de lo que esto provoca es la casi nula participación en las Misas oficiadas entre semana y la muy variada participación durante las celebraciones dominicales.

Los Misioneros de Guadalupe que trabajan con los maasai saben del reto misionero que implica la primera evangelización, por ello, con constancia, paciencia, cercanía y mucho cariño, visitan las comunidades, forman catequistas y agentes de evangelización, y apoyan con escuelas de educación preescolar para tener un primer contacto con los niños y sus familias. Así mismo, promueven proyectos sociales, como la perforación de pozos de agua y la construcción de criaderos de gallinas y conejos, para ayudar a sus comunidades. Además mantienen buena relación con las autoridades civiles para apoyar a la gente en temporada de sequías.

En la Diócesis de Lodwar, al norte de Kenia, los Misioneros de Guadalupe atendemos la Parroquia de Kainuk y colaboramos con varias comunidades de la Parroquia de Katilu para auxiliar al obispo, debido a la escasez de sacerdotes. Kainuk también es una parroquia de primera evangelización, pero con la tribu turkana, gente muy linda, pero al mismo tiempo muy sufrida por la vida en el desierto y por estar en continua lucha por agua y pastos con sus vecinos, los pokots. A la gente le gusta participar en las actividades de la Iglesia, la Santa Misa, grupos de oración, infancia misionera y otros grupos parroquiales, pero ha costado mucho trabajo mantener el compromiso para la evangelización y el seguimiento en su fe, lo que es uno de los retos que tenemos los mg entre esa gente.

Así mismo, nuestros misioneros enfrentan el reto de tener cercanía y procurar el trabajo en conjunto con los directores de tres escuelas primarias y una escuela secundaria para la formación de valores en los jóvenes, así como con los pastores de diez iglesias protestantes y una mezquita musulmana que hay en la comunidad. La convivencia depende mucho del carácter y la buena relación que se tenga con cada uno de los líderes espirituales y los directores de escuelas. La buena relación con las autoridades civiles también ha sido muy importante para poder apoyar y auxiliar a las comunidades en las sequías prolongadas que se han vivido en esta zona del país.

La primera evangelización y brindar apoyo en atender las necesidades sociales y materiales son partes fundamentales del trabajo de Misioneros de Guadalupe en la mayoría de nuestros compromisos evangelizadores en Kenia, y sólo con el apoyo de obispos, Padrinos y Madrinas, y algunas organizaciones no gubernamentales podemos seguir avanzando. Agradezco a nuestros lectores y bienhechores por su oración y el apoyo que ofrecen al trabajo que realizamos en la Misión de Kenia. ¡Dios los siga bendiciendo en las necesidades y problemas que también ustedes tienen en sus familias! ¡Sigamos unidos en oración!