P. Raúl Nava Trujillo, MG
Consejero General

Para terminar mi educación primaria las únicas alternativas estaban fuera de mi pueblo. En el Centro Cultural Coatepec Harinas las Hermanas Carmelitas Misioneras de Santa Teresa del Niño Jesús acompañaron mi proceso de discernimiento vocacional mientras cursaba una carrera técnica.

En 1974 entré al Seminario Regional del Sureste (Seresure), con sede en Tehuacán, Pue., donde concluí la secundaria y el bachillerato. Entonces pensé en la posibilidad de consagrar mi vida como misionero ad gentes entre los no cristianos, por lo que en 1979 me integré a Misioneros de Guadalupe.

Fui ordenado en 1987 y enviado, junto con otros dos MG, a abrir la Misión de Brasil. La manera nueva de ser Iglesia en la selva determinó mi modo de leer el Evangelio de la vida y entender la Misión. Aprendí a remar al ritmo de la canoa y de los pueblos establecidos a lo largo del río Amazonas.

Años después llegué a África. Pasé un año entre desplazados por la guerra civil de Angola (1998) y estuve diez en Kenia, compartiendo mi fe y mi vida en un espacio reducido, empobrecido y sobrepoblado, con gran diversidad de culturas africanas que conviven en el barrio pobre de Kibera, en Nairobi.

Los últimos 11 años he sido miembro del Consejo General MG, con la encomienda de acompañar a los misioneros y los procesos de evangelización en Asia, África y América, así como proyectos educativos en México y la administración y proyección del patrimonio institucional. En mis tiempos libres, coordino la construcción del Centro de espiritualidad “El Huerto de Getsemaní”.

Mirando en retrospectiva, me sorprende ver cómo Dios me ha llevado los últimos 45 años de vida y, al conmemorar el 70o aniversario de mg, veo que Él nos invita a replantear nuestra manera estratégica de misionar en un mundo caracterizado por la globalización y la movilidad humana.