Autor: P. Ramiro Zúñiga Garibay, MG.

Es un placer compartir con todos nuestros bienhechores algo de lo que nos toca vivir en las misiones en Asia. Abarcar un continente sería pretencioso y falso, pues Asia es un mosaico de culturas y expresiones que a veces tienen trasfondo común, al mismo tiempo, con rasgos propios y característicos de cada país que forman este enorme continente.

Les compartiremos lo que es la conmemoración de los difuntos en Corea, una de nuestras tres misiones de Asia. En el país de la mañana en calma no existe, como en nuestros países latinoamericanos de mayoría católica, un día para recordar a los difuntos. Aquí, existen tres días importantes para recordar y pedir por los antepasados difuntos: en la celebración del Año Nuevo Lunar o Año Nuevo Chino, el Día de Acción de Gracias por las cosechas y la víspera del aniversario de la muerte de una persona. Para la minoría católica, aunque está menos arraigado que las tres anteriores, existe una cuarta fecha para recordar a los seres queridos que se han ido y es el día de los fieles difuntos del calendario católico.

En las dos primeras conmemoraciones, el Año Nuevo Lunar y el Día de Acción de Gracias, se reúnen las familias en la casa de los padres. Cuando ellos ya se han ido se reúnen en la casa del hermano mayor.  

Con anticipación los anfitriones de la casa han preparado todo lo necesario para el altar. A veces con ayuda de las otras mujeres de la familia, otras veces, cuando sus actividades no se los permiten, comprando diferentes alimentos, frutas, pastel de arroz, licor, incienso u otras cosas que los antepasados hayan manifestado gusto por consumir.

El trabajo de preparación de lo que se utilizará para la ceremonia es de las mujeres de la familia. Los anfitriones ayudan a poner el altar o mover los muebles para poder hacer la reverencia profunda llamada “chesa”.

Para estas celebraciones el gobierno concede tres días de descanso. El primer día es para reunirse en familia. Las carreteras se saturan, lo mismo que los trenes y aeropuertos. El segundo día es para la celebración en sí y el tercer día es para regresar a sus casas. El segundo día es el indicado para la celebración, no se puede adelantar o posponer. Ese día todos se levantan temprano y se visten de manera formal, a veces con ropa tradicional, y empieza el movimiento en la cocina. Calentar la comida y ponerla en la vajilla apta para tales celebraciones.

El altar para presentar las ofrendas ya está preparado de manera apropiada con vasijas e incienso, así como la tableta donde se escriben los nombres de los difuntos y los tazones propios para las ofrendas. Se acomoda la fruta cortando un poco la parte superior e inferior y se colocan los pastelitos de arroz, si hay pescado seco se acomoda también y los varones se colocan frente al altar. Las mujeres se ponen detrás para poder desplazarse a la cocina cuando llegue el momento de traer la comida y lo que haga falta. Al centro del grupo está el jefe de familia, padre o hijo mayor. El ritual varía según las familias y el número de difuntos que tengan. No hay una forma estandarizada para dicho ritual. Hay familias donde sólo los hombres hacen las postraciones, en otras, las mujeres se integran desde el principio hasta el final, y en otras, las mujeres hacen la mitad de las postraciones.

Se reúnen alrededor del padre o del hermano mayor, a la señal de inicio empiezan con la postración profunda. Se llevan las manos a la frente y posteriormente se van inclinando para postrarse, primero de rodillas y luego hasta tocar el piso con la palma de las manos y la frente. En esa posición se hace una ligera pausa y posteriormente se levantan poco a poco para retomar la posición inicial y volver a repetir la postración. No hay una cantidad estipulada, cada familia decide cuántas veces se postra y el orden para presentar las ofrendas. Son rituales complicados que necesitan asesoramiento, aun para los mismos coreanos. Se presentan los alimentos y se hacen nuevamente las postraciones profundas para poder presentar posteriormente el licor y repetir las postraciones. En algunas familias se simplifica el ritual poniendo en el altar los alimentos y bebidas con anticipación y haciendo solamente las postraciones que la familia tiene la costumbre de hacer.

Al terminar la ceremonia comen juntos el desayuno y muchos van a visitar las tumbas de los antepasados. En las zonas rurales, colinas o montañas donde están las tumbas, en las grandes ciudades, a los cementerios. Se lleva algo de las ofrendas presentadas, frutas, pescado seco y, sobre todo, el alcohol tradicional llamado “soyu”. Se repiten las postraciones, aunque en menor número, y se limpian las tumbas.

Otro día para recordar a los difuntos es en el aniversario de su muerte. Se reúnen en la casa del jefe de familia (papás o hermano mayor). Ese día, aun los que trabajan tienen permiso para salir temprano de la empresa o escuela, y si hay alguna reunión programada se exenta la participación de la persona que debe asistir a la celebración de la “chesa” o día de conmemoración de algún difunto. La devoción filial de los hijos a los padres alcanza hasta esta celebración, que incluye la preparación de alimentos, altar, ceremonia y tiempo de compartir los alimentos con la familia. No hay un patrón establecido para el ritual, cada familia sigue sus propias costumbres. En algunos casos también se escucha que en tal o cual casa ya no se hace. Para los protestantes están prohibidas dichas celebraciones, para los católicos están permitidas una vez que se les explica el sentido cristiano de orar por los difuntos. Por eso, hay familias que no lo celebran de manera tradicional, porque su fe no se los permite o porque como católicos pidieron que se supiera con una misa por el eterno descanso del difunto, con la asistencia de la familia. 

La cuarta y última manera de conmemorar a los difuntos que poco a poco va echando raíces es la celebración católica del día de todos los fieles difuntos. Se celebran misas en los cementerios a las que asisten los que pueden, otros celebran en las parroquias, y otros la omiten, porque aún no hay o son pocos los católicos en la familia. Ese día ofrecen la intención de la misa por sus difuntos y asisten para rezar por ellos. 

Como ven, no sólo varía de un país a otro en el continente asiático, sino también dentro de cada país, y aunque en cada lugar podemos encontrar que hay fechas comunes, las maneras y ritos son diferentes dependiendo del estilo, creencias y costumbres de cada familia.